¿Cordialidad a toda costa?
En este post quiero compartir una reflexión sobre un fenómeno que observo con mucha frecuencia en mi práctica diaria. Muchas de nosotras, especialmente aquellas que en algún momento de nuestras vidas nos hemos identificado con el patrón de la niña buena, hemos caído —consciente o inconscientemente— en una trampa emocional que mina profundamente nuestra autoestima: el deseo (casi compulsivo) de mantener una relación “cordial” a toda costa, incluso con personas que nos han hecho daño.
Te pongo en situación:
Has tenido —o tienes— una relación, ya sea de pareja, amistad o familiar, en la que no te has sentido bien tratada. Has tolerado faltas de respeto, altibajos constantes, discusiones, vivido situaciones injustas… hasta que, finalmente, sucede algo que dinamita la relación y se produce un distanciamiento o una ruptura.
Y entonces, cuando todo parece haberse enfriado un poco, te descubres a ti misma:
- Echando de menos a quien te hizo daño, recordando solo los buenos momentos: “Aquella vez tuvo un gesto precioso… estuvo a mi lado cuando más lo necesitaba… también hubo momentos muy bonitos…”
- Cuestionándote a ti misma: “¿Estaré exagerando? ¿Y si tiene razón y la equivocada soy yo? Quizás fui yo la egoísta…”
- Justificando lo injustificable: “Está pasando por un mal momento… con todo lo que ha vivido, es normal que reaccione así…”
- Aferrándote a mandatos morales o socioculturales: “Es mi madre, ¿cómo voy a poner distancia?… Después de tantos años juntos, lo mínimo es tener una relación cordial… Al menos debería saludar si me lo cruzo, por educación…”
Este tipo de pensamiento —aparentemente noble, empático, “correcto”— es profundamente dañino cuando va en contra de tu bienestar emocional.
Uno de los aprendizajes más claros que he identificado en este proceso, y que define con fuerza el patrón de la niña buena, es la incapacidad de “quedar mal” o de no hacer lo que se espera de nosotras. Esa necesidad de cumplir con lo que nos enseñaron que significa “ser buenas”, incluso si eso implica olvidarnos de nosotras mismas.
Pero hay otra forma de vivir.
Comenzar a mirarte con honestidad, escucharte con atención y tratarte con empatía es el primer paso para romper con ese patrón. Es el inicio de un camino hacia el amor propio, la autocompasión y la construcción de una vida más coherente contigo misma.
🌱 Si estás lista para comenzar este viaje hacia una autoestima sólida y amorosa, te invito a trabajar conmigo. Puedes solicitar una consulta gratuita y dar el primer paso hacia una versión de ti más libre, más fuerte y más fiel a quien realmente eres.
Me despido con una canción que habla de muchas cosas, una de ellas: Elegirse a una misma.