
Una cuidada edición y el título de la obra captaron mi atención de inmediato, echando un vistazo en la contraportada alcancé a leer: Estar vivo es lo único que necesitas para ser feliz… una única frase me vastó para hacerme con este pequeño gran libro.
Ayudado de historias y bonitas ilustraciones, el autor es capaz de hacer algo muy complejo como es el hecho de tratar cuestiones existenciales muy profundas, tales como la vida, la gratitud, quien eres, las decisiones… con una enorme sencillez.
Un libro de esos para leerlo muchas veces y para hacer un buen regalo.
En anteriores entradas de este blog, he hecho referencia a ese compromiso que tengo conmigo misma con lograr coherencia entre lo que pienso, lo que digo y lo que finalmente hago. De modo que cuando me descubro en incoherencias o en desequilibrio entre estos 3 factores, me invade una incomoda sensación de la que en ocasiones soy consciente de inmediato, y en otras me cuesta algo más darme cuenta como es el caso del que quiero tratar en esta entrada.
