aceptación

Tu Joya interior

En lo más profundo encontramos lo más preciado

El otro día, durante una sesión con una clienta que acaba de iniciar su proceso para sanar su autoestima, me preguntó cómo sería el camino que íbamos a recorrer juntas. Para responder a su curiosidad, utilicé la metáfora de la cebolla y sus diferentes capas como una representación simbólica del proceso de sanación.

Si observas una cebolla, notarás que las primeras capas son las más duras, sucias e incluso a veces presentan daños. A medida que vamos retirando estas capas externas, poco a poco descubrimos una textura más brillante, lisa y agradable, hasta llegar al corazón, que es la parte más suave y delicada, con un sabor mucho más sutil que el de las capas exteriores.

De manera similar, cuando naciste, llegaste con ese mismo núcleo puro y auténtico, TU ESENCIA. esas primeras capas representarían los síntomas, las dificultades que enfrentas a diario, la manera en que te tratas a ti misma, las creencias erróneas que has ido construyendo sobre ti a lo largo del tiempo, lo que toleras de los demás y te hace daño, la forma en que atiendes o no tus propias necesidades, y las defensas o barreras que has levantado para proteger ese núcleo vulnerable y precioso que reside en lo más profundo de tu ser.

Al igual que la cebolla necesita ser pelada con cuidado para no dañar su esencia, cultivar una autoestima sana requiere de un proceso de limpieza, sanación y liberación. A veces será necesario eliminar esas capas dañadas, e incluso aquellas que se han vuelto tóxicas, para que no sigan afectando lo que está por debajo.

Este es un trabajo delicado que debe hacerse con paciencia, compasión y, sobre todo, mucho respeto hacia ti misma.

Así que, si sientes que tu autoestima está dañada, y dado que estamos en una época de nuevos comienzos, ¿por qué no hacerlo diferente esta vez? En lugar de seguir la tradición de hacer una lista interminable de propósitos llenos de presión y autoexigencia, ¿por qué no te propones emprender un camino distinto, uno que transforme la relación que tienes contigo misma? ¿Por qué no te abres a la posibilidad de ser más amable, más comprensiva y respetuosa contigo y con tus dificultades?

Ese es el primer y más importante ingrediente para comenzar a sanar: la disposición a ser más suave contigo misma y a permitirte vivir desde un lugar de autocompasión para preservar la joya que se encuentra en tu interior.

Para finalizar esta entrada te comparto un video inspirado en un cuento de Ana Llenas, espero que lo disfrutes.

¿Quién es tu invitado indeseado?

Si eres una mujer, sientes ansiedad y estás pensando en iniciar un proceso de terapia para sanar tu autoestima y alcanzar un mayor bienestar emocional, hay un aspecto importante que debes conocer:

El concepto de “El invitado indeseado”, tomado de la terapia de aceptación y compromiso de Steven Hayes, es una metáfora poderosa que ilustra cómo la actitud hacia lo que sentimos y/o pensamos es crucial para el proceso de sanar.

“Brian” como representa todas esas sensaciones, emociones o pensamientos que rechazamos por que nos resultan desagradables o los consideramos negativos. Este rechazo nos lleva a intentar controlar, ocultar o anestesiar lo que ocurre en nuestro interior. Sin embargo, como muestra el video, cuanto más lo rechazamos, más molesto y abrumador se vuelve ” ese invitado indeseado”.

Como ves, el reto consiste en aceptar a ” Brian” pero para poder hacerlo, es preciso que modifiquemos la manera en la que interpretamos todas estos estados desagradables.

Por eso has de comenzar por el principio, que es perder el miedo a sentir, confiando en que tu cuerpo es capaz de sostener cualquier emoción.

Ahora reflexiona ¿ Quién o qué es tu Brian?

¿Dónde estará la felicidad?

“¿Algún día se irá? ¿Se me quitará esta ansiedad que siento?… Lo tengo todo para ser feliz y no consigo estar bien, no lo entiendo… Llevaba tiempo bien y sin ningún motivo, otro bajón, esto es desesperante… No consigo controlar mis pensamientos… Tengo miedo de quedarme así para siempreSi es que no avanzo… Si es que no valgo ni para cuidar de mí…

Algunas son frases dichas por algunas de mis clientas a la vuelta de vacaciones. Otras las he extraído de las nuevas peticiones que me han llegado.

Si bien los motivos y circunstancias de cada una de ellas son muy diferentes, yendo un poco más allá de la superficie, me parece percibir una especie de hilo conductor que actúa como amplificador de este estado desesperanzador que percibo.

Este denominador común puede tener que ver con esto que algunos llaman la trampa de la felicidad, y de como paradójicamente esta búsqueda de un estado anímico determinado, o de una situación particular, nos lleva a obtener el resultado contrario al que deseamos.

En este sentido, me parece conveniente añadir un pequeño matiz que relaciono con algo tan nuclear en mi trabajo, como es la necesidad desarrollar un buen patrón de autocuidado.

Cuidar de ti consiste, de manera muy resumida, en procurarte aquello que es bueno para tí, velar por tu propio bienestar, y tratarte bien, sobre todo cuando estás mal.

Otra cuestión bien distinta del autocuidado tiene que ver con esa especie de obligación generadora de expectativas asociadas con la necesidad de estar siempre bien… siempre felices… siempre motivad@s…siempre a gusto con la vida… cuando, como bien reza la frase, el dolor forma parte de la vida, y pretender dar la espalda a este hecho, equivale a quedarnos a vivir en él.

Tened una expectativa y obtendréis una desilusión.

Gerardo Schmedling

No es mi intención sugerir que hayas de resignarte a un estado de permanente de dolor y de insatisfacción, ni que tengas que conformarte con llevar una vida mediocre y carente de sentido para ti, todo lo contrario!!!

Lo que sí veo necesario es que aceptes la existencia de los días grises, e incluso los negros, de la misma forma que acoges los días despejados. De este modo te lo estarás poniendo muchísimo más fácil para llegar a sentirte feliz, o al menos en paz contigo y con la vida.

Empezar a desarrollar esta actitud de aceptación de tus estados emocionales y de tus circunstancias, y tratarte con paciencia y amabilidad cuando peor te sientes, equivale a abonar el terreno para que brote precisamente aquello que tanto deseas.

Mientras tanto, cada vez que te inunde la desazón y la desesperanza, repite en voz alta este mantra:

Esto, también pasará…

Por que todo llega…todo pasa… todo fluye… si lo permitimos…

Cómo será la felicidad…

Tus nuevos propósitos

Mis propósitos…

Nos acercamos hacia el final de este año tan complicado de vivir que hemos tenido, y como suele decirse, nos toca hacer balance y enfocarnos en lo que queremos para el que está por venir.

Creo que este 2020 ha sido un año que nos ha ofrecido enormes aprendizajes. Uno de ellos tiene que ver con un concepto para mí fundamental, sobre el que tantas veces me detengo, y al que tantas líneas he dedicado en este espacio, que hace alusión a la Aceptación.

Aceptar que lo que es, es… Tal y como afirma Byron Katie en su obra “Amar lo que es“: dejar de luchar, y de resistirnos a la realidad, como única vía para que se pueda abrir la puerta de la transformación.

Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma

Carl Gustav Jung

Aceptar también que el sufrimiento, al igual que la dicha, forma parte de la vida, y de que las crisis son oportunidades para un cambio a mejor, siempre y cuando podamos y sepamos gestionarlas de un modo adecuado.

Y es que al igual que reza el epígrafe del libro “Las alas de la mariposa” de Ariel Andrés Almada,  el momento más oscuro es justo antes del amanecer… Tan sólo hemos de permanecer en él, siendo  conscientes de que ESTO, TAMBIÉN PASARÁ.

Por este motivo, para este 2021, venga como venga, quiero COMPARTIR CONTIGO mis propósitos:

CONCIENCIA

PRESENCIA

APERTURA

ACEPTACIÓN

GRATITUD

Quiero ser CONSCIENTE de mí misma, no actuar en automático. Tan sólo he de prestar atención a lo que ocurre, tanto en mi interior, como en mi exterior. Atenta a mis sensaciones, a mis emociones y a mis pensamientos, para actuar de una forma coherente y harmónica para mí.

Quiero estar PRESENTE. Esto no es más que estar conmigo en cualquiera de mis estados emocionales… Estar conmigo en mi incertidumbre, en mi miedo… Y es que… ¿sabes una cosa?… que cuando estás contigo el miedo se inspira, y se espira, en forma de confianza. Confianza en ti!

Quiero activar una actitud de APERTURA que me lleve a ACEPTAR lo que sea que la vida me depare, abrirme a soltar lo que ya no está en mí: mis antiguos patrones de conducta, mis creencias limitadoras en torno a mí misma… para que así haya cabida para lo nuevo.

Y AGRADECER TODO. Todo lo que alguna vez fue, tanto lo que valoro positivamente, como lo que se me ha atragantado durante algún tiempo, y agradecer lo que SI ES AHORA.

Y lo que si es ahora eres tú, que estás leyendo esta entrada. Y si además me has permitido asomarme a tu mundo interior, y acompañarte en un tramo del camino hacia tu libertad, te quiero dar GRACIAS INFINITAS por este privilegio.

GRACIAS

Y ahora… ¿Ya estás preparad@ para escribir tus propósitos? Hazlo! Tu energía irá allá a donde enfoques tu atención, no lo olvides!

l

Si tan sólo pudieras amarte a ti misma…

“¿Qué tiene de malo ser una romántica?” Me preguntaba una persona al hilo de lo que escribí en un post anterior (“Nuestros vacíos. Parte II“) en el que yo apuntaba, con dedo acusador, hacia el amor romántico como una de las semillas que hacen germinar las relaciones basadas en la dependencia emocional. Ese modelo tantas veces proyectado en las películas, en las canciones, y en la literatura de éste género.

Tal y como le expuse a ella, creo que es necesario desprendernos de la alucinación que supone este modelo de “amor” ya que:

  • Promueve la desigualdad : La frágil y desvalida princesa que es salvada por un valiente y apuesto príncipe.
  • El sufrimiento: Es necesario pasar por un largo valle de lágrimas para finalmente conseguir ese supuesto amor y “ser felices para siempre”.
  • La posesión y el control: están en la base de un tipo de creencias del orden del “Tú eres mía” y “Yo soy tuya”.
  • La dependencia emocional: sustentada en creencias como “No puedo vivir sin ti”… “Te necesito”… “Sin ti mi vida no tiene sentido”… “Me muero sin ti”...

Cuando no nos damos el suficiente amor hacia nosotras mismas, inconscientemente estamos abonando un terreno idóneo para que crezcan en él este tipo de relaciones basadas en la dependencia emocional y, por lo tanto, en el sufrimiento sin fin.

La aspiración debe ser caminar hacia un tipo de amor consciente y adulto en el que dos iguales se relacionen entre sí. En el que no haya idealización, sino que podamos aceptar a la otra persona tal y como es, en lugar de quedarnos con aquellos aspectos que nos gusten y rechazando, o pretendiendo cambiar, otros que no nos agraden tanto. Un tipo de amor en el que seamos libres, y así nos sintamos, y en el que por supuesto no exista sufrimiento… ni renuncia… ni sacrificio… ni obligación de cumplir las expectativas del otr@. Se trata de un caminar más bien tranquilo, sin muchos picos ni valles, en el que amb@s podamos crecer.

Una vez más elijo la letra y la sensibilidad de Passenger para acompañar la reflexión del post de hoy: “Si tan sólo pudieras amarte de la misma forma en que yo te amo“… Escúchala, creo que este sería un modelo de romanticismo más sano.

Nuestro tiempo

Hay un tiempo para crecer…

Y así, casi sin darnos cuenta, llega Septiembre, mes en el que se recolectan dulces frutas y miel de las colmenas, tal y como me solía contar mi ama, que de estas cosas sabía mucho.

Un mes de calmada luz dorada para alumbrar nuevos propósitos… nuevos comienzos… nuevos desafíos.

Mi propósito es ser esa luz dorada que contribuya a iluminar tu oscuridad, y a esas sombras que te acechan y que te impiden caminar liger@. Ser esa luz que transforme la visión distorsionada y empequeñecida que tienes sobre ti mism@. Esa luz que transmuta tu perfeccionismo extremo y mirada autocrítica en una actitud amorosa, paciente y compasiva. Esa luz que te invita a quererte tal como eres. Esa luz que… TE DEJA EN PAZ.

Experimentar amor natural hacia uno mismo es complicado. Padecemos la enfermedad del perfeccionismo, de querer ser diferentes de lo que somos, de manipularnos y despreciarnos a nosotros mismos. Pero la autoestima natural no es una decisión que uno toma sobre sí mismo diciéndose que se quiere. Más bien es la vivencia constante de ser respetuoso con todo lo que sucede en uno en cada momento.

Joan Garriga

Es tiempo de de comenzar a ser respetuos@s con todo aquello que sucede en nosotr@s mismos, de practicar el autocuidado, el primer peldaño que has de ascender para sentir esa autoestima natural.

Es nuestro tiempo, es tu tiempo para crecer…

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Puedes revisar nuestra política de privacidad.