cambio

Vulnerabilidad – Parte II

Autenticidad …

Una clienta con la que trabajé hace ya muchos años, y a la que aprecio y admiro mucho, me envió este texto tan oportuno de Murakami, justo cuando escribría esta nueva entrada:

Y es que de eso se trata. De que la persona que surja de ti tras esta tormenta no sea la misma que era antes de ella.  Estoy profundamente convencida de que no lo será si te permites entrar en contacto con tu  propia vulnerabilidad, adentrarte en ella sin bloquearla para que la parte más bella y auténtica que habita en ti pueda ver la luz, sin miedo de resultar dañada.

En mayor o menor medida tod@s tenemos acumuladas, y por lo tanto atascadas, muchas experiencias dolorosas relacionadas con la propia vulnerabilidad. Experiencias en las que nos pudimos sentir avergonzad@s, atacad@s, rechazad@s, abandona@s…no vist@s… Las cuales en su inmensa mayoría tuvieron lugar en las etapas de nuestra vida en las que más vulnerables éramos, como son la infancia, y la adolescencia. Así fue cómo comenzamos a asociar erróneamente  la vulnerabilidad con la debilidad y/o el sufrimiento.

Y de este modo también comenzó a formarse nuestra sombra: ese lugar de nuestro inconsciente donde desterramos todo lo traumático, lo negado… Comenzamos también a levantar muros de protección y corazas defensivas. Mecanismos, también inconscientes, que aparentemente nos protegen de aquello que no podemos ver porque nos resulta intolerable.

…y empezamos a Insensibilizarnos.  

El problema de estas estrategias defensivas es que no es posible aislar tan sólo las emociones desagradables sin insensibilizar también las agradables, es decir, no puedes reprimir selectivamente  la tristeza, el miedo, la vergüenza, la vulnerabilidad, y todo aquello que no te gusta sentir ni experimentar… sin hacer lo mismo con otras emociones más agradables como la gratitud, la dicha, el amor…En definitiva, te deshumanizas.

La vulnerabilidad es el lugar de donde nace la innovación, la creatividad y el cambio.

Brené Brown

Es la semilla de la que brotan estos estados emocionales:

… pero también estos otros:

Y aquí tenemos la respuesta a la pregunta que te planteaba en la anterior entrada: ¿Con qué emoción conectas en estos momentos en los que la pandemia nos está colapsando? Y te diré que tanto si te sientes enormemente cabread@, con miedo y/o inseguridad, o por el contrario rebosas creatividad, tienes una profunda conexión y sentido de pertenencia, y estás agradecid@ por la vida y la salud que tienes… el origen de todas tus emociones es el mismo: has conectado con tu parte más vulnerable y preciada.

Deja de tener miedo a tu propia vulnerabilidad. Protégela cuando sea necesario protegerla, porque en muchas ocasiones el mundo resulta ser un territorio hostil, pero abre esa valla, para que pueda brotar lo mejor de ti: tu autenticidad

Te invito a ver esta charla de Brené Brown, y a que apuestes por ti y por tu poder:

¿Por qué no puedo cambiar?

Siempre silbando la misma vieja canción…

Te has planteado alguna vez esta cuestión: “¿Por que no puedo cambiar? ¿Por qué por más que me empeñe siempre acabo en el mismo lugar, y con las mismas sensaciones? Y silbando la misma vieja canción?” Tal y  como se pregunta el cantante de Passenger, Michel David Rosemberg.

La respuesta a esta pregunta pasa por aceptar que si aspiramos a resolver los problemas que nos dificultan la vida en la actualidad, tenemos que comprendernos en un plano mucho más profundo, e ir hasta el lugar donde se alojan nuestros auténticos nudos emocionales, y nuestras heridas.

Quizás seas de las personas  que has dado ya muchas vueltas. Puede que  hayas  hecho un sin fin de terapias, y te hayas leído todo  lo que se publica en la sección de autoayuda. Y  desmotivada y aburrida, estés pensando: “¿Por qué  me cuesta tanto el cambio, si ya “sé” de dónde me viene todo?”

Es en este punto donde precisamente  reside la complejidad, y es que el proceso de cambio no pasa por una comprensión meramente intelectual de lo que nos sucede. Para que el verdadero cambio se produzca, hemos de aceptar,  reconocer  como propias ,  y dar un espacio a muchas vivencias, y emociones incomodas y dolorosas que han quedado enterradas en las profundidades de nuestro inconsciente.

Sólo después de este proceso sanador podrás empezar a desprogramar tus patrones adquiridos, y tus condicionamientos para comenzar a ensayar unos nuevos más actuales, y acordes con quién eres en realidad.

 Además, otro aspecto que nos dificulta este  proceso, es el hecho de que   nacemos con una serie de  mecanismos de autoprotección  para evitar tener contacto con  todo aquello que nuestro cerebro interprete como dañino, de modo que lo que hace es llevar todo aquello susceptible de ser “peligroso” para  nosotros a un rincón oscuro de nuestra psique, es decir, a nuestro inconsciente. 

Ahora bien,  que arrinconemos “la basura” no significa que esta no esté ejerciendo su influencia, ni que  no nos  esté perjudicando en nuestra vida actual. Todo lo contrario.  Si no la sacamos de ahí, cada vez habrá mas putrefacción y el riesgo de contaminación cada vez será más grande, y las consecuencias  de no hacerlo, cada vez más graves.

Estos mecanismos defensivos son los responsables que hacen que nos   quedemos en la superficie  acerca de lo  que nos sucede,  lo cual nos lleva a buscar soluciones también superficiales , muchas veces en forma de “cambio radical” como el  trabajo, la pareja, la casa o incluso la ciudad,  pensando que de este modo nuestra vida dará ese famoso giro de 180º tan deseado, y nuestros problemas desaparecerán.

Sin embargo, tal y como escuché decir a Joan Garriga,  tarde o temprano aparece ante nosotras un recipiente  de contenido similar aunque con una apariencia distinta, y así nos volvemos a descubrir  silbando siempre  la misma vieja canción , y  profundamente hundidas y decepcionadas, en el mejor de los casos, nos damos  cuenta de que  el “problema” no era la casa, o nuestra pareja, o  el jefe, o perder cinco kilos… o  nuestra madre…

El cambio es una puerta que hemos de abrir desde adentro, y nos pasamos algunas media vida y otras, más desdichadas, la vida entera tratando de abrir puertas con llaves equivocadas.  Por experiencia se que todo aquello de lo que huimos,  tiende a repetirse, para que nos demos cuenta, y nos  enfoquemos donde verdaderamente tenemos que poner el foco, que no es otro lugar más que en nuestro interior.

Uno de estos mecanismos a los que aludía es la  evitación y la huída. Yo  he sido una experta escapista, y he podido constatar cómo  a lo largo de mi vida me he ido encontrando con esos recipientes que menciona Garriga, cada vez más grandes y más difíciles de beber de ellos… Y es  que  las heridas no atendidas claman a gritos ser  sanadas, y el miedo no afrontado lucha por ser atendido.

Un día me detuve, y  empecé a hacerme cargo de mi miedo… de mi vergüenza… de mi ira…de mi rabia…  También de todo lo que había dado por sentando acerca de mí misma, sin contrastarlo con la realidad. Una parte importante del proceso de cambio es reconciliarnos con nosotras mismas y aceptar que  esas emociones, llamadas negativas,  también nos pertenecen, y  darnos cuenta de los recursos que tenemos para regularlas.

No te obsesiones, ni te detengas en los problemas que tienes con la comida y en qué dieta hacer, o en cómo verte más guapa, o en  tus relaciones de pareja que no te hacen feliz,  o en lo injusto que es tu jefe... Ve a tu vacío interior, a tu miedo primitivo, a tu niña interior herida, a tu sistema familiar, a tus pensamientos nucleares que originan tus condicionamientos.  Ve a los dogmas que aprendiste y  que inconscientemente  has dado por hecho.

En eso es en lo que hemos de adentrarnos  si queremos algún día dejar de plantearnos la frustrante pregunta: “¿Por qué no puedo cambiar?”, y poder empezar a silbar una nueva, motivante y liberadora  canción.

https://youtu.be/yCvEEx6z4Ts

Nuevos aires

IMG_7669En anteriores entradas de este blog, he hecho referencia a ese compromiso que tengo conmigo misma con lograr  coherencia entre lo que pienso, lo que digo y lo que finalmente hago. De modo que cuando me descubro en incoherencias o en desequilibrio entre estos 3 factores, me invade una incomoda sensación de la que en ocasiones soy consciente  de inmediato, y en otras me cuesta algo más darme cuenta como es el caso del que quiero tratar en esta entrada.

Una de las maneras en las que podría definirse mi profesión sería algo así como facilitadora del cambio en las personas. Y aunque hace tiempo que mis resistencias al cambio comenzaron a  no mostrarse tan obstinadas, y en los últimos años he promovido muchos cambios en mi vida, reconozco que como humana que soy, tengo tendencia a acomodarme en mi rutina, construyendo zonas de confort en diversas áreas.

Una de estas zonas es mi espacio de trabajo. Hace 2 años exactamente dejé el despacho en el que realizaba mis sesiones de trabajo, y hasta buscar una nueva ubicación que cumpliera con mis requisitos, me trasladé a un centro de negocios de manera “temporal”, pero como he señalado, han pasado 2 años. ¡Sí que es cierto que me cuesta ver las cosas!…Y eso que se daban muchas señales que me sugerían buscarme mi propio espacio.

Lo mismo ha sucedido  con la página web que hice hace 8 años con mucho cariño y detalle , cuando comencé a trabajar como coach, pero que siempre me resultó algo complicada a la hora de volcar nuevos contenidos.

La resistencia al cambio de un agente del cambio… Contradicción en estado puro, ¿verdad? Pero tal y como señalo a mis clientes, lo importante es darse cuenta, tomar una decisión y emprender las acciones adecuadas.

En ocasiones podemos realizar el cambio sin que intervenga nadie más. Lo vemos claro y vamos a por ello. Y en otras ocasiones necesitamos que otra persona nos lancen un cabo para emprenderlo.

En mi caso, quedaría como una “supercoach” si dijera yo solita, y  de manera casi simultánea, he logrado dar con un  acogedor, confortable y luminoso despacho en el centro de Bilbao, y  he renovado mi imagen profesional con una nueva web más sencilla y moderna que la anterior. Pero no ha sido así. Al igual que las personas que deciden iniciar un proceso conmigo, he necesitado ayuda externa.

IMG_7670

Así, la decisión de hacerme una nueva web, no partió de mí, ya que yo estaba “cómodamente instalada en mi incómoda web”, si no que fue fruto de un intercambio de servicios que hicimos una experta en social media y yo, la cual me recomendó este cambio.

Lo mismo ocurrió  con el despacho. Una buena amiga me dijo que quedaba un espacio en la nueva oficina al que se había trasladado su marido y socias.

Ambos comentarios despertaron la voz  de mi saboteador: esa conocida vocecilla interna que siempre dice “No”. Sin embargo,  una vez más, me maravillo al comprobar cómo es la vida, y la manera en que suceden los acontecimientos, cumpliéndose aquel dicho que nos recuerda que cuando el alumno está preparado, aparece el maestro. Y es que en realidad yo ya había visto esta necesidad, sólo necesitaba un poco de impulso que me ayudara a dar el paso, al igual que  les ocurre a las personas que llaman a mi puerta.

 

PD:

Gracias Noemi y Ana, por ser mis impulsoras.

Gracias a Alberto y Mikel por la web tan chula que ha quedado.

Gracias Josu y Maria Jesús porlas fotos pese a la timidez de la modelo…

 

Y de nuevo…sincronicidad

Ya he hablado en alguna otra ocasión sobre mi pasión por la sincronicidad. Fruto de esa pasión en mi día a día estoy siempre muy atenta a estas mal llamadas “casualidades”, coincidencias”, o términos por el estilo.

Recordemos que Carl Jung acuñó este término para referirse a aquella coincidencia significativa de dos o más sucesos en la que está implicada algo más que la probabilidad aleatoria.

Recordemos además, que estas sincronicidades se nos presentan con más frecuencia en periodos de transformación o de cambio, como puede ser un proceso de coaching, de psicoterapia, una crisis personal, o cualquier otro momento vital en el que algo se desequilibra.

Creo que esas “casualidades de la vida” nos brindan una enorme información, y por eso yo las interpreto como señales, pistas, o valiosísimos caminos que se nos abren. Es un hecho que en Occidente racionalizamos en exceso, y que de tanto usar nuestro lado racional, se nos escapan aspectos más sutiles, que no tienen explicación lógica, y que forman parte de eso que llamamos “circunstancias inexplicables”.

La última sincronicidad que he tenido el placer de vivir me ha parecido maravillosa y os la contaré brevemente:
Hace unas semanas leí por “casualidad” la palabra “Ho’oponopono” hojeando un libro en una librería mientras decidía cual iba a ser mi nueva adquisición. No recuerdo el autor o autora. Simplemente me llamó la atención el nombre, y en aquel momento me interesé muy levemente pos su significado: “HO’O” significa “CAUSA” en hawaiano, y “PONOPONO” significa “PERFECCIÓN”. “HO’OPONOPONO” significa “corregir un error” o “rectificar un error.” Se trataba de una técnica de sanación hawaiana. No profundicé mucho más sobre los detalles de la técnica en cuestión, pero el curioso nombre se me quedó grabado.

Con el transcurso de los días una canción continuamente acudía a mí allá donde me encontrara: en la sala de espera del dentista, en la radio, mientras conducía… era una versión preciosa de la canción de las película “El mago de Hoz”. En ninguna ocasión conseguía saber quién la cantaba. Durante semanas ha sido mi banda sonora permanente:

“(…) somewhere over the rainbow
blue birds fly
and the dreams that you dreamed of
dreams really do come true ooh ooooh (…)”

me descubría cantando una y otra vez.

Hace unos días recibí a través de facebook una invitación a un taller de “Ho’oponopono” que se celebrará próximamente. Esta vez me intereso un poco más por la técnica. uuummmm…qué interesante!!!! pienso.

La semana pasada una colega coach (Iciar Piera) escribe en su muro de Facebook una serie de interesantísimas reflexiones sobe filosofía hawaiana, dice que ha acudido a un taller sobre “Ho’oponopono”, y cuelga un video de una canción. ¿ Sabéis cual??????… SOMEWHERE OVER THE RAINBOW!!!!!!!………… Casualidad?????? No. Sincronicidad!

Así que siguiendo esta señal que la vida pone ante mi, acudiré al taller de “Ho’oponopono”, a ver a dónde me lleva todo esto… ya os contaré.

De mientras disfrutad del maravilloso video:  http://youtu.be/w_DKWlrA24k

Todo viaje de mil millas empieza por un primer paso

Contemplo admirada todos los progresos que mi preciosa niña, que acaba de cumplir su primer año, ha realizado a lo largo de este maravilloso año. Es increíble, como se suele decir, parece que fue ayer!…

Su evolución, silenciosa y casi imperceptible para los que tenemos la enorme suerte de estar a su lado día a día, pero a la vez imparable, me hace reflexionar sobre un concepto fundamental que utilizamos mucho en coaching, que es parte esencial de la vida, como es el concepto de proceso.

Proceso de crecimiento, proceso de aprendizaje, proceso de cambio, proceso de envejecimiento, proceso digestivo …en nuestro día a día utilizamos a menudo este concepto para referirnos a múltiples aspectos, sin embargo creo que en la vorágine de cosas por hacer en la que vivimos nuestros días, y en la necesidad de obtener resultados rápidos, no somos realmente conscientes de lo que la palabra proceso implica.

Mi hijita sí sabe lo que es un proceso, empezó abriendo sus ojos y a mantener su mirada mínimamente enfocada, mostró su primera sonrisa refleja, poco a poco logró controlar los músculos de su cuello para mantener su frágil cabecita, a medida que pasaba el tiempo nos sonreía con intención, una mañana, de pronto se despertó diciendo ge, gi, gu…haciéndonos llorar de emoción, empezó a controlar cada vez más su cuerpecito, jugaba a su manera, hacía sus ensayos diarios para mantenerse sentada hasta que dejó de caerse como un bolo, ya se sentaba sola!.

Un buen día, descubrió que había un enorme mundo por descubrir a su alrededor, y empezó a reptar hasta que consiguió gatear, hoy en día saca brillo a toda la madera de la casa. Día a día nos ha ido relatando todas sus experiencias en un idioma repleto de sonoridad y alegría, señalando con su pequeño índice todo lo que le llama la atención, y dando palmas cada vez que está contenta y oye música.

Ella tiene paciencia, no tiene prisa, sabe que todo viaje de mil millas empieza por un primer paso, que sólo puede dar un paso cada vez, y que en su viaje no caben los falsos atajos.

El mismo trabajo que ha realizado mi hija a lo largo de su primer año, y que seguirá realizando, para lograr y afianzar sus progresos evolutivos, hemos de realizar cuando queremos lograr un verdadero cambio, un objetivo, una meta.

De esta manera el coaching, es también un proceso natural de aprendizaje y desarrollo, un bello viaje de descubrimiento sobre uno mismo, con sus etapas propias y necesarias para lograr nuestros verdaderos objetivos.

Es así cómo el coaching hace sus efectos en las personas, de manera silenciosa, casi imperceptible para los demás, pero imparable, con firmeza, y seguridad.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Puedes revisar nuestra política de privacidad.