autoconocimiento

Hoy no soy yo

Esta mañana, mientras caminaba por la playa, en mis auriculares  sonaba la canción de Jarabe de Palo,  Hoy no soy yo. Pau Donés se lamentaba en la letra, y al escucharla, inevitablemente, un montón de preguntas han comenzado a agolparse en mi mente: “¿Solamente hoy no lo sabes? A caso ¿Eres realmente tú alguna vez? ¿Sabemos quiénes somos realmente?”  E incluso una más profunda:  “¿Y si esa que creo ser no es más que una construcción? ¿Algo así como un personaje que he ido construyendo desde que era una niña para adaptarme a lo que creía que se esperaba de mí?”

Como psicóloga que realiza terapia para mujeres, una de las preguntas que siempre formulo cuando recibo en mi despacho a una mujer por primera vez, tiene que ver con sus expectativas: “¿Qué esperas conseguir ? ¿Qué necesitarías sentir si iniciásemos un proceso de trabajo juntas?”

Recibo respuestas de todo tipo, pero hay una, que suele repetirse con mucha frecuencia y está relacionada con el tema de la canción:

Quiero volver a ser yo mismaquiero recuperar mi esenciaquiero volver a ser la de antesser espontánea.

Para lograrlo debemos comenzar por el principio. Debemos desandar parte del camino recorrido, en el que muchas de nosotras nos hemos ido adaptando tanto a lo que se esperaba de nosotras, que nos hemos desconectado de quienes somos verdaderamente y de lo que necesitamos. Y después será necesario iniciar una nueva trayectoria: La de la autenticidad.

Un camino retador, sin duda, pero para mí el único posible si deseas en lo más profundo ser tú misma.

Elegir el camino de la autenticidad para cultivar una autoestima sana

¿Te animas a tomarlo?

Y es que independientemente de cuáles sean nuestros malestares, existe un anhelo profundo en muchas de nosotras que está relacionado con ser lo más auténticas que nos resulte posible.

Y entonces…MAGIA

Nos encontramos a las puertas de despedir este año 2021 tan incierto, y me gustaría dedicar esta última entrada del año, ofreciéndote un pequeño ejercicio de reflexión para que puedas cerrar este año que termina y empieces a crear tu visión para el 2022.

Para ello, antes de que termine este año, te invito a que eches tu mirada hacia atrás y pienses a cerca de las siguientes cuestiones para que puedas darle un significado a todo lo vivido y poder dar por cerrado este ciclo.

Toma papel y bolígrafo y contesta:

  • ¿Cuáles son los mayores aprendizajes que te llevas de este año? es importante que te plantees esta pregunta, si aún no lo has hecho ya, para poder cerrar con amor y sin rencor, especialmente si has atravesado situaciones complicadas o bien ha sido una etapa dura o no deseada. Y es que si no le das un sentido de aprendizaje y significado a lo que vives, te va a costar mucho mas aceptar, soltar y cerrar.
  • ¿Qué has aprendido sobre ti misma este año que no quieres volver repetir? el autoconocimiento te va a permitir no repetir aquello que no te hacen bien, bien sea una actitud, un patrón, un modo de pensar…
  • ¿Qué sientes que se ha quedado inconcluso y que necesita un cierre? Escríbelo y despídete de ello agradeciendo lo positivo de estas experiencias.
  • ¿ Ha sucedido algo a lo largo de este año que alguna vez soñaste o imaginaste? el objetivo de esta reflexión es ayudarte a ser consciente de cómo primero tenemos que pensar lo que que queremos, imaginarlo y visualizarlo para que se pueda manifestar en nuestra vida… Recuerda! Si lo puedes pensar, puedes creer y si lo crees…¡Lo puedes crear! Tan solo tienes que pasar a la acción.
  • ¿Qué o quién te ha servido de inspiración? Ten presente y agradece aquellas situaciones, experiencias o personas que te han hecho feliz, te han impulsado o motivado.

Y de cara al 2022…

  • ¿Quién quieres ser? Necesitas conocerte en profundidad para alinearte con la verdad a cerca de quien eres, cuáles son tus valores, que es lo importante para ti. Cada vez que te encuentras ante una decisión o una circunstancia, hazte la siguiente pregunta:¿ Esto me acerca o me aleja de mi misma, de mi autenticidad, de mi verdad…?
  • ¿ Cómo te quieres sentir? Esta pregunta te permite entrar en integridad entre lo que piensas, sientes y haces, es la que ayuda a responder a la siguiente que te quiero plantear:
  • ¿Qué quieres hacer? qué quieres crear en tu vida que sea coherente con quien quieres ser y cómo te quieres sentir.

Por último para finalizar tu trabajo de cierre y visión, reflexiona y anota en tu agenda:

¿ Qué quieres mantener en tu vida tal y como está?

¿Qué quieres añadir?

¿ Qué quieres que se vaya?

Piensa en actitudes, hábitos, emociones, pensamientos, creencias, intereses, acciones…

Antes de terminar te quiero compartir mi propuesta a cerca de lo que puedes añadir si es que aún no lo has hecho ya:

Acepta y acoge todo lo que te depara la vida, tanto la luz como la oscuridad y extrae el aprendizaje que cada experiencia que vives trae consigo, especialmente de aquellas que juzgas como negativas.

Y…vuelve a ti para que suceda la magia

Te dejo este bello poema de Lorena Ponsky, para mí es un auténtico regalo:

Volví a mi y sucedió la magia. Lorena Ponsky

Ampliar la perspectiva y después profundizar

Poner el cuerpo en movimiento es una de las acciones que recomiendo encarecidamente a mis client@s, a ser posible en contacto con la naturaleza, ya que los beneficios de esta acción se multiplican enormemente.

Personalmente me siento profundamente agradecida por la posibilidad que me ofrece mi ciudad, Bilbao, de poder pasar en tan solo cuestión de minutos del asfalto, del ruido del tráfico y de las prisas, a encontrarme en mitad de un bosque de robles, castaños, abedules, arces y cedros… Son tan sólo algunas de las especies que logro identificar.

Si bien son conocidos los muchos beneficios de estos llamados “baños de bosque” que se explican en muchos escritos en torno a la llamada “medicina forestal,” no es el objetivo de esta entrada hablar de ello.

Tan sólo quiero enfocarme en uno de sus efectos, del que yo soy plenamente consciente, y es su estrecha relación con la creatividad.

Esta entrada, así como la mayoría de las que escribo en este blog, son el resultado de una larga caminata en conexión con el sonido de estos bosques mientras respiro aire puro, y es que siempre aparece algún movimiento interno después.

Es así como nacen muchas de mis mejores inspiraciones:

  • Alguna idea que me parece clave en relación a alguno de los procesos que acompaño.
  • Una reflexión en torno a la que escribir en este blog.
  • Un aspecto importante sobre el que no había tomado conciencia en mi vida personal.
  • Algo que necesito hacer o expresar…

Esta mañana mientras iba descendiendo y observaba la ciudad a mis pies, era consciente de lo pequeño que se veía todo. Ahí estaba la ciudad, pero desde la perspectiva de la que la contemplaba, aparecía lejana… silenciosa… como en cámara lenta. Todo en ella era pequeño: los coches, los edificios, y no digamos las personas… ¡Maravillosa perspectiva!

La ciudad a mis pies

Y así es como he asociado esta perspectiva elevada de la ciudad con uno de los aspectos llevamos a cabo en los procesos de psicoterapia:

Adoptar una nueva perspectiva para poder contemplar el paisaje de tu vida con la mayor amplitud que te resulte posible.

Esto te permitirá tomar la suficiente distancia de tus problemas para comprobar cómo eso tan enorme, ruidoso y difícil, no lo es tanto, y que además lleva un ritmo menos acelerado, lo cual te permite captar mejor todos sus matices, y cuál es el mejor modo de abordarlos.

De este modo, podrás ver con mayor claridad sobre qué zona o área has de empezar a profundizar, y sumergirte, con el fin de que pueda empezar a darse tu proceso de transformación.

Así podrás parar de “dar vueltas y vueltas y otra vuelta más, sin parar…” como nos decían los chicos de Gabinete Caligari. Escucha la letra!

Nuestros vacíos. Parte I

Vacío

¿Has experimentado alguna vez la sensación de vacío emocional ? ¿Esa sensación dolorosa que te conecta con el sentimiento de soledad ? Puede ser que antes de que se asome a tu conciencia, automáticamente hayas hecho algo así:

Suprimirla: esto es como empujarla hacia adentro.

Bloquearla: hay ocasiones es que consigue asomarse a nuestra conciencia, pero en cuanto la sentimos, la anulamos.

Evitarla: cambias mentalmente a otra cosa, evitas todo aquello que te conecte con ella, y así te evades con otros estímulos.

Controlarla: es como si te dijeras lo que puedes, y lo que no puedes sentir.

Combatirla: llenas ese vacío con algo externo.

Resulta tan enorme el malestar psicológico que ésta nos genera que recurrimos a todas las estrategias de protección que sean necesarias para evitar sentirlo.

Aparentemente suena bien, ¿verdad? Y es que… ¿a quién le gusta sentirse mal? Sin embargo, el hecho de que anestesies tus sensaciones más áridas puede ser una solución inmediata eficaz, pero recurrir a estas estrategias por sistema, a largo plazo supone un problema.

Y es que de ninguna manera significa que ese vacío haya desaparecido, si no que sigue estando ahí, en estado latente, en el centro de tu pecho o de tu estómago, acumulándose en tu interior generando un efecto bola de nieve.

Cualquier estrategia defensiva que empleemos nos librará de lo desagradable, pero va a tener un precio muy caro para ti: La desconexión de ti mism@.

Te desenchufas de una de las fuentes de información más valiosas de las que disponemos: de tus emociones y de tus sensaciones y, como consecuencia, de tus propias necesidades.

Y es que nuestras emociones son nuestra brújula, y nos ayudan a identificar lo que necesitamos en cada momento.

¿Te cuesta identificar lo que necesitas? ¿Lo que deseas? ¿Lo que es bueno para ti?

Si es así, ahí tienes un indicador de que te has desconectado de tí mism@ y caminas sin tu brújula interna por la vida.

Eres como un hojita que cae del árbol y el viento la lleva a donde quiere. Si das a parar a un lugar apacible y tranquilo no está mal. El problema surge cuando te lleva a la deriva o, peor aún, a rincones oscuros y peligrosos para tí que lamentablemente suelen ser la mayoría de las ocasiones.

Al mismo tiempo que te vas desconectando de ti, comienzas a enfocarte en otros objetos de atención que sacien ese vacío: en tu trabajo, en tu relación de pareja, en la crianza de tus hijos, en cultivar un cuerpo atlético, en cuidar a algún familiar, en salir de fiesta, en ir a la última, en la comida…

No es mi intención insinuar que centrarse en estos aspectos de la vida sea un error en sí mismo; de hecho nada de lo que hagas es un error, dado que hacemos lo que podemos para sentirnos bien o, al menos, para no sentirnos mal.

Sin embargo, cuando lo que hay detrás de tus acciones es miedo y evitación del dolor que te genera tu vacío, siempre va a tener consecuencias que te pasarán factura.

Ese vacío está ahí por alguna razón que has de descubrir, y que tarde o temprano has de atender.

Normalmente, detrás de esas carencias se esconden necesidades que no pudieron ser satisfechas en la infancia. Pero pretender completarse a uno mismo a través de algo o de alguien, es como estar en una especie de callejón sin salida, y es que es esencial que tengas presente que LA SALIDA ES HACIA ADENTRO!

Es Necesario que:

  • Pierdas el miedo de mirar tu vacío, y de atenderlo.
  • Tan sólo se trata de una sensación algo incómoda.
  • Confía en que puedes hacerte cargo de él y de sostenerte emocionalmente.
  • Date un espacio contigo para estar contigo cuando esas sensaciones difíciles asomen.
  • Grabate este mantra: SOLO LO QUE TÚ TE DES SACIARÁ EL VACÍO QUE SIENTES.
  • Verás como al escucharlo poco a poco se empieza a disipar, y aunque su huella no llega a desaparecer del todo, será más manejable.
  • Tan sólo así podrás sanar tus heridas y… crecer como adult@ en libertad.

Tenemos agujeros en nuestros corazones…

Tenemos agujeros en nuestras vidas…

Tenemos agujeros…

Pero seguimos adelante…

Passenger

Vulnerabilidad – Parte I

Regresa a ti…

Tal y como te contaba en la anterior entrada, un recurso muy útil que te puede ayudar en  esta situación de crisis por el Covid 19 consiste en realizar el ejercicio de darnos cuenta de los aspectos positivos que esta circunstancia puede aportarnos. Simplemente hemos de querer mirar, y así poder extraer ese néctar.

Sacar lo positivo de lo negativo no resulta para nada una tarea sencilla ¿Qué puede ser lo positivo de sentirme tan vulnerable y tan frágil?…  Es la pregunta que estos días me he estado haciendo estos días a mí misma…

Para mí, supone un gran desafío conectar con las sensaciones que estas emociones me provocan. No me resulta fácil permanecer ahí, tan a flor de piel… Tan expuesta emocionalmente, tan “ridícula”… Todo un reto teniendo en cuenta mi tendencia tan marcada, por tantos años de entrenamiento, de querer quitarme cuanto antes estas sensaciones de encima, y de pelearme con ellas.

Esta situación de confinamiento nos priva de las famosas distracciones y vías de escape. No existe esa escapatoria exterior. Tan sólo hay una salida, en realidad es la salida:

Regresar a mí, para volver a conectar conmigo, y encontrar el amparo y el sostén de mis emociones dentro de mí misma.

El  autoconocimiento me  permite captar los entresijos de mis procesos mentales y emocionales, de modo que no tardo demasiado tiempo en ser consciente de lo que me ocurre.  Entonces tomo la decisión de  “sentarme  junto a estas sensaciones”, y  atenderlas. Es así como no entro en bucle, ni me dejo arrastrar por ellas.  No se quedan atrapadas en mí, y enseguida dan paso a otras sensaciones más amables.

A pesar de estos momentos de caos emocional, y gracias a ellos, estoy extrayendo muchísimos aprendizajes de esta situación.  Esta es la parte positiva de la que te hablaba, y quiero invitarte a que tú también indagues sobre este aspecto. Estoy convencida de que lograrás encontrar magníficas perlas.

Además, está crisis que vivimos me está permitiendo nutrir una de mis mayores fuentes de satisfacción y motivación: el aprendizaje y el conocimiento sobre el objeto de mi especialización como psicoterapeuta: el miedo.

Y la mente habló y dijo:

Háblame de mi miedo.

El corazón contestó: Tu miedo es el origen de tu ira y de tu odio. Tras la miríada de tus miedos está el miedo a sentir. Este miedo se adhiere a otros muchos miedos: al miedo de perder la vida, tu identidad, tu seguridad, tus posesiones, y el miedo de perder el control…

Desintoxica tu corazón. Valerie Mason-John

En los medios de comunicación, y en las redes sociales, observo cómo una misma realidad produce muy diferentes reacciones en cada uno de nosotr@s: la crisis ha accionado en botón del Miedo, y éste se manifiesta de muy diversas maneras.

Existen personas que entran más fácilmente en contacto con su ira, y por eso muestran su cabreo volcándolo en el gobierno, o contra los vecinos insolidarios…contra la OMS… Otras personas conectan más con sentimientos de  desesperanza y preocupación…Otras muestran su lado más frágil y vulnerable… Otras conectan con la gratitud, y deciden irse al lado bello de la vida compartiendo paisajes naturales, actos solidarios que muestran la grandeza de las personas, cultura…

Diferentes frutos de una misma semilla. Un magnífico crisol de reacciones que tod@s podemos activar en un momento dado aunque, por regla general, cada un@ tenemos más facilidad para conectar con una emoción en concreto, que a su vez acciona un tipo de respuesta determinada ¿Con cual estás conectando tu?

Como canción final he elegido esta de Zaz. Espero que conectes con ella. Nunca mejor dicho, y que te inspire tanto como a mí…

Desintoxica tu corazón

Un corazón lleno de miedo es un corazón lleno de toxinas

Tus miedos son tu vívida imaginación.

Tus miedos son la anticipación de lo que pudiera o no pudiera suceder.

Tu miedo es tu incapacidad de comunicarte.

Tu miedo es tu odio irracional.

Tu miedo es un engaño que surge de tu pensamiento tóxico.

Tus miedos se han convertido en los fantasmas que persiguen tu corazón.

Tu mente poderosa se ha apoderado de tu corazón.

Texto extraído de “Desintoxica tu corazón”. Valerie Mason-John.

En un clima emocional de MIEDO y de ansiedad como el que estamos viviendo, hemos de buscar en nuestro baúl de recursos personales aquellas herramientas y actitudes de las que nos podamos servir para llevar esta situación de la mejor manera posible.

Lo más importante de todo es que seas consciente, en todo momento, de que tu único deber es estar todo lo mejor que puedas, y que si te da por emprender un proyecto que tenías aparcado, está muy bien. Si te apetece ponerte a pintar acuarelas, también. Si has empezado a meditar, o a hacer deporte en casa… también lo está. Lo que no es recomendable es que lo hagas por que te sientes presionad@, o sientas que no aprovechas el tiempo como deberías… esto no hace mas que añadir más presión, y más ansiedad a este momento que ya es ansiógeno en sí mismo.

En este sentido, creo que es importante tener presente que no estamos de vacaciones, ni disfrutando de unos días de tiempo libre. Estamos viviendo una crisis a nivel mundial con consecuencias terribles para la salud, para la economía, y para nuestros estados mentales y emocionales.

El objetivo de esta entrada es profundizar en estos estados, incluyendo un factor que hemos de tener en cuenta estos días de cara a cuidarnos de la mejor manera que nos sea posible.

Esta situación generadora de miedo y de ansiedad puede hacer que se nos actualicen, agudicen o emerjan viejos patrones de comportamiento que creíamos ya superados, o que aquellos demonios interiores que nos acechaban vuelvan a cobrar protagonismo, haciendo que esos odiosos fantasmas que pensabas tener controlados, quizá te den la lata con mayor intensidad.

Tanto si ya estás inmers@ en un proceso terapéutico, como si no, esta reflexión es para que no caigas en la desesperanza, ni en la desesperación ante la falsa idea que puede surgir en tu mente de que “ya estás otra vez con lo mismo de siempre”, con tus mismos miedos, tus mismas ideas obsesivas, tu misma inseguridad, y tus mismos vicios… Es natural que en estas circunstancias esto suceda. Lo único que puedes hacer es transformar lo que estás sintiendo, y crecer a partir de ello.

Tod@s tenemos un enorme baúl de recursos para hacer frente a la adversidad, muchos aún sin explotar. Se trata de que activemos aquellos que nos pueden ayudar en este crecimiento.

Te diré los que para mí son imprescindibles en estos momentos:

1. Toma contacto contigo mism@, y con lo que sientes:

De igual modo que atiendes y dejas estar tus sensaciones agradables, cuando te asalte el miedo o cualquier sensación incómoda (ansiedad, preocupación, tristeza, desolación,…), atiéndela igualmente, no huyas de ella. Contémplala como si fuera una nube en un cielo azul que viene, se expresa, y se va, dando paso a otras nubes que aparecen. Si te permites hacer este ejercicio, comprobarás cómo esta incomodidad no se quedará dentro de ti durante mucho tiempo.

2. Activa una actitud compasiva y amable contigo mism@, y con los demás:

Permite abandonar las críticas, las exigencias y los juicios. Esto te hará bajar tu nivel de autoexigencia unos cuantos peldaños, lo cual a su vez hará que no seas tan exigente con los que te rodean.

3. Extrae los aspectos positivos del momento, y utiliza el sentido del humor haciendo de ello un hábito.

Toda situación, por muy desagradable que ésta sea, entraña algo positivo, se trata de saber mirar y extraer el aprendizaje.

Además, hacer uso del sentido del humor, que tod@s poseemos, es un buen ejercicio y un buen recurso de cara a atravesar esta situación de cuarentena que estamos viviendo de una manera más amable.

La adversidad ha llamado a nuestras puertas y ha venido para quedarse durante más tiempo del que nos gustaría. Por lo tanto, en estos momentos cuando aprender a regular y gestionar nuestras emociones cobra aún mayor importancia.

Es necesario que empecemos a ir en contra de nuestra tendencia de querer evitar sentirnos tristes, perdid@s, insegur@s, aterrad@s… y hacer como que no pasa nada, como que todo va bien, porque… ¿sabes qué? Que esconder nuestras emociones no hace que desaparezcan. Estas emociones que no quieres atender permanecen en ti, se quedan atrapadas en nuestros corazones, tal y como lo expresa maravillosamente en “Desintoxica tu corazón”, Valerie Jason- John:

Las sensaciones incomodas que nos conectan con nuestra vulnerabilidad se transforman en toxinas para nuestro corazón en forma de ira y odio. Un corazón lleno de miedo es un corazón lleno de toxinas.

Te invito a intentar lo siguiente:

1. Sé consciente de lo que ocurre cuando rechazas tus emociones queriendo quitártelas de encima. Empezarás a tensarte y a sentirte mal, y cada vez más inundad@ por ellas hasta que las atiendas, las transites, y se puedan transformar.

2. Atender tus emociones no significa otra cosa mas que ser testigo de ellas: comienza a observarlas y aceptarlas.

3. Deja que se expresen. Deja que te atraviesen. Tan sólo tienes que observarlas, ser testigo, y respirarlas.

Este es el proceso que permite que tus emociones se disipen y transformen. Permítete vivir una situación como esta de confinamiento, y falta de libertad, desde el amor y la confianza, en coherencia emocional, en lugar de vivirla desde el miedo, el sufrimiento y la carga.

Tan sólo tienes que respirar…

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