gestión emocional

¿Quién es tu invitado indeseado?

Si eres una mujer, sientes ansiedad y estás pensando en iniciar un proceso de terapia para sanar tu autoestima y alcanzar un mayor bienestar emocional, hay un aspecto importante que debes conocer:

El concepto de “El invitado indeseado”, tomado de la terapia de aceptación y compromiso de Steven Hayes, es una metáfora poderosa que ilustra cómo la actitud hacia lo que sentimos y/o pensamos es crucial para el proceso de sanar.

“Brian” como representa todas esas sensaciones, emociones o pensamientos que rechazamos por que nos resultan desagradables o los consideramos negativos. Este rechazo nos lleva a intentar controlar, ocultar o anestesiar lo que ocurre en nuestro interior. Sin embargo, como muestra el video, cuanto más lo rechazamos, más molesto y abrumador se vuelve ” ese invitado indeseado”.

Como ves, el reto consiste en aceptar a ” Brian” pero para poder hacerlo, es preciso que modifiquemos la manera en la que interpretamos todas estos estados desagradables.

Por eso has de comenzar por el principio, que es perder el miedo a sentir, confiando en que tu cuerpo es capaz de sostener cualquier emoción.

Ahora reflexiona ¿ Quién o qué es tu Brian?

Emociones… deja que se expresen!

Energía en movimiento…

Un capítulo central de todos los procesos terapéuticos es aquel que tiene que ver con el mundo de las emociones. El objetivo es dejar de pelearnos con ellas, empezar a reconciliarnos con ellas, y activar nuestros recursos para regularlas.

Vivimos en un contexto sociocultural cuyas normas obstaculizan enormemente la expresión de determinadas emociones, las mal llamadas “emociones negativas”, obligándonos desde que éramos niñ@s a bloquear, esconder y reprimir algunas emociones como la rabia, la frustración, la tristeza o el miedo.

Este rechazo se refleja también en el lenguaje que se suele emplear a la hora de denominarlas: emociones negativas, emociones desagradables, emociones incómodas… Y culturalmente, dependiendo del contexto en el que hayamos crecido, o de cual sea nuestro género, se nos enseña que no es bueno, e incluso está prohibido manifestar determinadas expresiones emocionales.

Quizá resuenes con algún enunciado de este tipo:

No llores que no ha pasado nada...

No estés triste venga, vayamos a divertirnos…

Las niñas no gritan así… qué dirán los que te vean…

Los niños no lloran...eso es de cobardes…

Miedica…

No te enfades que no es para tanto…

Qué débil eres…

No te pongas como una loca…

Detrás de todas estas sentencias subyace la idea de que es malo sentirse así, y de que si damos salida a lo que sentimos seremos rechazad@s… no querid@s… ridiculizad@s… De modo que decidimos, inconscientemente, activar el mecanismo de la represión y del bloqueo de todas estas emociones tan malas.

Esto que hacemos supone sembrar una de las semillas de las dificultades, y problemas, que tendremos en nuestras vidas. Y es que las emociones son como el agua: necesitan fluir. Si entorpecemos su flujo natural, al igual que le ocurre al agua estancada, las emociones se pudren, y salen de maneras abruptas, disruptivas y poco sanas.

No podemos anular una parte que está en nosotros. No podemos decidir cómo funciona nuestro organismo, ni lo que sentimos. Y así, cuando la situación, por ejemplo, pida sentir rabia, sentiremos rabia. Sin embargo, al estar bloqueada, no habremos tenido la oportunidad de aprender a regularla, de modo que cuando esta emoción nos pida paso, puede elegir dos rutas alternativas a la expresión sana:

  1. La primera de las rutas es taparla, empujarla hacia dentro, literalmente nos la tragamos. De este modo, no tendremos acceso a ella para poder ponernos firmes, expresar lo que necesitamos, pelear por lo que nos importa… con las consecuencias que esta actitud conlleva.
  2. La segunda vía que puede seguir es quedarnos instalados en la rabia, como si nos quedásemos a vivir en ella. Y así, nos volvemos iracund@s, con ataques de ira desproporcionados, y nuestra vida gira en torno a defendernos de supuestos agresores, y supuestas injusticias.

Bloquearlas anula referencias sobre lo que ocurre, sobre cómo te influyen, y sobre lo que necesitas. De alguna manera, es como ir coj@ por la vida, ya que al anular una fuente de información enormemente valiosa, te quedas solamente con la información que proviene de tu razonamiento lógico, tu cerebro, el cual normalmente está distorsionado por todas las creencias limitadoras que has ido creando a lo largo de tu vida.

Después de todo esto, huelga decir que las emociones no son ni positivas ni negativas. Si las tienes es porque las necesitas, todas y cada una de ellas. Son una especie de sensor del que obtienes información importante para tí mism@. Se trata tan solo de aprender a regularlas, y para ello es necesario que:

  • Te permitas sentirlas: se expresan en tu cuerpo por medio de sensaciones físicas.
  • No te pelees con ellas, simplemente deja que se expresen. Si no las bloqueas, no permanecerán contigo mucho tiempo.
  • No les tengas miedo: sentir tristeza no significa que vas a estar triste hasta el fin de los tiempos. Es el modo que tiene tu cuerpo de purgarse, y de asimilar situaciones dolorosas.
  • Y así podrás empezar a saber qué hacer con tus estados emocionales y, sobre todo, qué no hacer. Eso es saber regularse emocionalmente.

En el siguiente vídeo, aparece la imagen que para mí mejor representa las emociones. Tú eres el cielo azul, y tus emociones son las nubes que aparecen y… desaparecen…

Porque… ¿sabes cómo se comportan estas nubes? Muy sencillo: vienen, se expresan y, si no las bloqueas, se van, lo mismo hacen tus emociones ¡Así de simple!

Desintoxica tu corazón

Un corazón lleno de miedo es un corazón lleno de toxinas

Tus miedos son tu vívida imaginación.

Tus miedos son la anticipación de lo que pudiera o no pudiera suceder.

Tu miedo es tu incapacidad de comunicarte.

Tu miedo es tu odio irracional.

Tu miedo es un engaño que surge de tu pensamiento tóxico.

Tus miedos se han convertido en los fantasmas que persiguen tu corazón.

Tu mente poderosa se ha apoderado de tu corazón.

Texto extraído de “Desintoxica tu corazón”. Valerie Mason-John.

En un clima emocional de MIEDO y de ansiedad como el que estamos viviendo, hemos de buscar en nuestro baúl de recursos personales aquellas herramientas y actitudes de las que nos podamos servir para llevar esta situación de la mejor manera posible.

Lo más importante de todo es que seas consciente, en todo momento, de que tu único deber es estar todo lo mejor que puedas, y que si te da por emprender un proyecto que tenías aparcado, está muy bien. Si te apetece ponerte a pintar acuarelas, también. Si has empezado a meditar, o a hacer deporte en casa… también lo está. Lo que no es recomendable es que lo hagas por que te sientes presionad@, o sientas que no aprovechas el tiempo como deberías… esto no hace mas que añadir más presión, y más ansiedad a este momento que ya es ansiógeno en sí mismo.

En este sentido, creo que es importante tener presente que no estamos de vacaciones, ni disfrutando de unos días de tiempo libre. Estamos viviendo una crisis a nivel mundial con consecuencias terribles para la salud, para la economía, y para nuestros estados mentales y emocionales.

El objetivo de esta entrada es profundizar en estos estados, incluyendo un factor que hemos de tener en cuenta estos días de cara a cuidarnos de la mejor manera que nos sea posible.

Esta situación generadora de miedo y de ansiedad puede hacer que se nos actualicen, agudicen o emerjan viejos patrones de comportamiento que creíamos ya superados, o que aquellos demonios interiores que nos acechaban vuelvan a cobrar protagonismo, haciendo que esos odiosos fantasmas que pensabas tener controlados, quizá te den la lata con mayor intensidad.

Tanto si ya estás inmers@ en un proceso terapéutico, como si no, esta reflexión es para que no caigas en la desesperanza, ni en la desesperación ante la falsa idea que puede surgir en tu mente de que “ya estás otra vez con lo mismo de siempre”, con tus mismos miedos, tus mismas ideas obsesivas, tu misma inseguridad, y tus mismos vicios… Es natural que en estas circunstancias esto suceda. Lo único que puedes hacer es transformar lo que estás sintiendo, y crecer a partir de ello.

Tod@s tenemos un enorme baúl de recursos para hacer frente a la adversidad, muchos aún sin explotar. Se trata de que activemos aquellos que nos pueden ayudar en este crecimiento.

Te diré los que para mí son imprescindibles en estos momentos:

1. Toma contacto contigo mism@, y con lo que sientes:

De igual modo que atiendes y dejas estar tus sensaciones agradables, cuando te asalte el miedo o cualquier sensación incómoda (ansiedad, preocupación, tristeza, desolación,…), atiéndela igualmente, no huyas de ella. Contémplala como si fuera una nube en un cielo azul que viene, se expresa, y se va, dando paso a otras nubes que aparecen. Si te permites hacer este ejercicio, comprobarás cómo esta incomodidad no se quedará dentro de ti durante mucho tiempo.

2. Activa una actitud compasiva y amable contigo mism@, y con los demás:

Permite abandonar las críticas, las exigencias y los juicios. Esto te hará bajar tu nivel de autoexigencia unos cuantos peldaños, lo cual a su vez hará que no seas tan exigente con los que te rodean.

3. Extrae los aspectos positivos del momento, y utiliza el sentido del humor haciendo de ello un hábito.

Toda situación, por muy desagradable que ésta sea, entraña algo positivo, se trata de saber mirar y extraer el aprendizaje.

Además, hacer uso del sentido del humor, que tod@s poseemos, es un buen ejercicio y un buen recurso de cara a atravesar esta situación de cuarentena que estamos viviendo de una manera más amable.

La adversidad ha llamado a nuestras puertas y ha venido para quedarse durante más tiempo del que nos gustaría. Por lo tanto, en estos momentos cuando aprender a regular y gestionar nuestras emociones cobra aún mayor importancia.

Es necesario que empecemos a ir en contra de nuestra tendencia de querer evitar sentirnos tristes, perdid@s, insegur@s, aterrad@s… y hacer como que no pasa nada, como que todo va bien, porque… ¿sabes qué? Que esconder nuestras emociones no hace que desaparezcan. Estas emociones que no quieres atender permanecen en ti, se quedan atrapadas en nuestros corazones, tal y como lo expresa maravillosamente en “Desintoxica tu corazón”, Valerie Jason- John:

Las sensaciones incomodas que nos conectan con nuestra vulnerabilidad se transforman en toxinas para nuestro corazón en forma de ira y odio. Un corazón lleno de miedo es un corazón lleno de toxinas.

Te invito a intentar lo siguiente:

1. Sé consciente de lo que ocurre cuando rechazas tus emociones queriendo quitártelas de encima. Empezarás a tensarte y a sentirte mal, y cada vez más inundad@ por ellas hasta que las atiendas, las transites, y se puedan transformar.

2. Atender tus emociones no significa otra cosa mas que ser testigo de ellas: comienza a observarlas y aceptarlas.

3. Deja que se expresen. Deja que te atraviesen. Tan sólo tienes que observarlas, ser testigo, y respirarlas.

Este es el proceso que permite que tus emociones se disipen y transformen. Permítete vivir una situación como esta de confinamiento, y falta de libertad, desde el amor y la confianza, en coherencia emocional, en lugar de vivirla desde el miedo, el sufrimiento y la carga.

Tan sólo tienes que respirar…

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