Libertad personal

Esas pesadas cargas

Ilustración de María Guadarrama

Hace algún tiempo escribía una entrada que llevaba por título “¿En qué momento te convertiste en la niña buena?” en la que, de algún modo, describía un perfil de mujer que tengo bastante identificado.

Es la niña buena, dócil, complaciente, atenta y solícita, la que descuida sus necesidades para agradar y obtener la aprobación de los demás, la que no se permite desviarse de lo que la moral y las normas socioculturales dictan, la que tiene un dialogo interno demoledor y un nivel de autoexigencia desmedido, la que se echa sobre sus espaldas cargas que no le corresponden… Se trata de un patrón que está muy activo en la mayoría de mis clientas.

En aquella entrada pasé por alto un aspecto sobre el que hoy me quiero detener a reflexionar, ya que sin duda es otra de sus fatales consecuencias:

¿Por qué cargamos con asuntos que no son nuestra responsabilidad? ¿Por qué aguantamos situaciones que no son buenas, y que sabemos que nos hacen daño en nombre del amor? ¿Por qué nos cuesta tanto poner límites?

No sólo son factores de tipo psicológico los que pueden ofrecer respuestas a estas cuestiones, sino que los condicionamientos sociales, culturales, religiosos y morales asociados al género femenino ejercen una poderosa influencia en torno a todo aquello que se espera de una mujer.

Sacrificio… abnegación… entrega… recato… belleza… receptividad… renuncia… Seguro que se te ocurren más factores para añadir a esta lista negra de lo que nos hace “ser dignas de…”.

Precisamente uno de los retos de lo procesos procesos terapéuticos es romper esta dañina y absurda asociación que tiene que ver con que el sacrificio, de alguna manera, dignifica.

Es urgente que aligeres tu mochila para que puedas:

  • Recuperar tu esencia salvaje y auténtica.
  • Caminar libre de culpa.
  • Ocuparte de lo que SÍ es tu responsabilidad.

Y…volver a ti!!!!!

Tus nuevos propósitos

Mis propósitos…

Nos acercamos hacia el final de este año tan complicado de vivir que hemos tenido, y como suele decirse, nos toca hacer balance y enfocarnos en lo que queremos para el que está por venir.

Creo que este 2020 ha sido un año que nos ha ofrecido enormes aprendizajes. Uno de ellos tiene que ver con un concepto para mí fundamental, sobre el que tantas veces me detengo, y al que tantas líneas he dedicado en este espacio, que hace alusión a la Aceptación.

Aceptar que lo que es, es… Tal y como afirma Byron Katie en su obra “Amar lo que es“: dejar de luchar, y de resistirnos a la realidad, como única vía para que se pueda abrir la puerta de la transformación.

Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma

Carl Gustav Jung

Aceptar también que el sufrimiento, al igual que la dicha, forma parte de la vida, y de que las crisis son oportunidades para un cambio a mejor, siempre y cuando podamos y sepamos gestionarlas de un modo adecuado.

Y es que al igual que reza el epígrafe del libro “Las alas de la mariposa” de Ariel Andrés Almada,  el momento más oscuro es justo antes del amanecer… Tan sólo hemos de permanecer en él, siendo  conscientes de que ESTO, TAMBIÉN PASARÁ.

Por este motivo, para este 2021, venga como venga, quiero COMPARTIR CONTIGO mis propósitos:

CONCIENCIA

PRESENCIA

APERTURA

ACEPTACIÓN

GRATITUD

Quiero ser CONSCIENTE de mí misma, no actuar en automático. Tan sólo he de prestar atención a lo que ocurre, tanto en mi interior, como en mi exterior. Atenta a mis sensaciones, a mis emociones y a mis pensamientos, para actuar de una forma coherente y harmónica para mí.

Quiero estar PRESENTE. Esto no es más que estar conmigo en cualquiera de mis estados emocionales… Estar conmigo en mi incertidumbre, en mi miedo… Y es que… ¿sabes una cosa?… que cuando estás contigo el miedo se inspira, y se espira, en forma de confianza. Confianza en ti!

Quiero activar una actitud de APERTURA que me lleve a ACEPTAR lo que sea que la vida me depare, abrirme a soltar lo que ya no está en mí: mis antiguos patrones de conducta, mis creencias limitadoras en torno a mí misma… para que así haya cabida para lo nuevo.

Y AGRADECER TODO. Todo lo que alguna vez fue, tanto lo que valoro positivamente, como lo que se me ha atragantado durante algún tiempo, y agradecer lo que SI ES AHORA.

Y lo que si es ahora eres tú, que estás leyendo esta entrada. Y si además me has permitido asomarme a tu mundo interior, y acompañarte en un tramo del camino hacia tu libertad, te quiero dar GRACIAS INFINITAS por este privilegio.

GRACIAS

Y ahora… ¿Ya estás preparad@ para escribir tus propósitos? Hazlo! Tu energía irá allá a donde enfoques tu atención, no lo olvides!

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Nuestros vacíos. Parte II

Vacío…

Continuando con la reflexión en torno al vacío emocional, me quiero detener en una de sus causas, así como en cuales pueden ser las consecuencias que se dan en el ámbito de las relaciones de pareja cuando no nos hacernos cargo de este malestar. Y es que suele ser uno de los grandes temas que nos llevan a buscar ayuda profesional.

Muchas de las causas de este vacío interior las podemos encontrar en nuestra infancia, y están relacionadas con la calidad de los cuidados que recibimos, y en la satisfacción de nuestras necesidades, tanto físicas, como psicológicas.

Haré especial énfasis en el aspecto psicológico de nuestras necesidades, ya que por lo general, nuestro modelo socioeconómico, cubre bien las físicas.

Necesidad de apego:  el/la niñ@ necesita seguridad, proximidad y consuelo.

Regulación emocional: el/la niñ@ necesita sentir que sus emociones son aceptadas, que no hay nada malo en sentir rabia, miedo, tristeza, soledad… Tan solo necesita aprender a regularlas, esto es: “¿Qué hago con esto que siento?”

El/la niñ@ necesita sentirse vist@, reconocid@ y querid@: necesita sentir que es bienvenid@ , amad@ tal y cómo es, y que se le tiene en cuenta.

Como imaginarás, es difícil que l@s padres/madres puedan ser siempre todo lo solícit@s y dispuest@s para que todas estas necesidades sean cubiertas. Y es que, tal y como escuché decir a Borja Vilaseca, “l@s padres/madres somos un mal necesario”.

Queramos o no, vamos a causar heridas emocionales a nuestr@s hij@s, y éstas generarán alguno de estos vacíos. Porque no somos esos seres todopoderosos que nuestr@s hij@s imaginan que somos. Much@s de nosotr@s nos encontramos lidiando nuestras propias batallas, lo cual hace que no siempre podamos estar todo lo emocionalmente disponibles que ell@s necesitarían.

La magnitud de estas heridas es variable: pueden ir desde un simple rasguño, hasta una seria lesión.

Y… ¿cuáles son las consecuencias cuando esto ocurre? Que nuestra personalidad comenzará a estructurarse de manera disarmónica, y creceremos carenciad@s. De este modo, tendremos algunas dificultades para manejarnos con autonomía, libertad y plenitud en nuestras vidas.

Los reflejos se podrán observar en diferentes áreas de nuestra vida adulta. Una de ellas, sin duda, se da dentro del ámbito de las relaciones de pareja, la cual, al ser un vínculo tan profundo, se actualizan en él los deseos y temores mas profundos de la infancia, así como estas necesidades no satisfechas.

Sin embargo, si pretendes llenar tu vacío a través de una relación de pareja, fantaseando que él o ella será el proveedor que te cubrirá de aquellas necesidades que no fueron satisfechas, de sanar lo dañado o de tapar ese vacío, lejos de funcionar, lo único que atraerás será:

Desamor… relaciones tóxicas… obsesión… abandono… rechazo… dependencia emocional… y dolor, dolor y más dolor.

Esta imagen muestra claramente la dinámica que se genera: aparentemente representa dos adult@s , tristes… enfadad@s…cabizbaj@s… cada un@ orientad@ hacia una dirección …Pero en el fondo son dos niñ@s los que se están relacionando, cada cual demandando lo que espera del otr@ …

Con la pareja nos despedimos de la infancia. La pareja es el camino que nos lleva a crecer como adult@s. Nos exige algo más que ser niñ@s dependientes.

Joan Garriga

Tal y como exponía en el párrafo anterior, pretender completarse a través del otr@ es una trampa mental, una fantasía muy de “Disney” alimentada por la creencia de que existe una princesa cautiva, y un príncipe solícito y salvador, que logran ser felices para siempre…

Esta fantasía está muy sustentada por todo lo que se mueve en torno a la idea del amor romántico con su literatura, su cine, sus canciones… No hay mas que detenerse a escuchar las letras de las canciones para darte cuenta que son frases más propias de un niñ@ que de un adult@: “Sin ti no soy nada, te necesito, no puedo vivir sin ti, sin ti me falta algo…” Para un niñ@ es cierto que sin el amor, los cuidados y la atención de unos padres no puede vivir, pero esto no es cierto cuando eres adult@.

El verdadero amor, el amor adulto y maduro, nos exige una mirada interior que nos permita hacernos cargo de lo que es nuestra responsabilidad, que no es mas que:

  • Ocuparte de sanar tus heridas y de tus vacíos emocionales: para ello has de visitar tus lugares internos donde existe dolor , confía en que puedes hacerlo, y si no puedes busca ayuda profesional.
  • Empezar a practicar el amor propio, el autocuidado, y el amor incondicional hacia tí mism@. Has de enamorarte primero de ti mism@.
  • Ese vacío acabará difuminándose cuando encuentres el sentido de tu vida, y comiences a entregar a la vida lo que tienes para darle.
  • Y así estarás en disposición, si así lo quieres y decides, de establecer una relación de pareja sana y nutritiva.

Tan sólo de este modo dejarás de sufrir por eso que a lo que llamas “amor,” que en realidad no es amor, sino necesidad o esclavitud, como del tema de Bryan Ferry con el que te dejo.

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