libertad

Tu ansiedad tiene un mensaje para tí

...el loto no puede crecer sin el lodo

En entradas anteriores te contaba cómo este confinamiento que estamos viviendo ha accionado el botón del MIEDO, lo que está propiciando que se nos reactiven viejas heridas, antiguas experiencias emocionales y, cómo no, la palabra ANSIEDAD se haya colado en muchos hogares.

Mi agenda de consultas online está a rebosar estos días, y los síntomas relacionados con el estrés y la ansiedad han cobrado casi todo el protagonismo.

Por este motivo hoy quiero detenerme en este tema con el propósito de invitarte a que comiences a mirar a tu ansiedad con otros ojos.

Creo que es necesario que tengas en cuenta que la ansiedad no es una enfermedad que haya que combatir luchando contra ella o controlándola. Tan sólo es la consecuencia de un desequilibro que se ha dado en la regulación natural de tu cuerpo.

Esta entrada pretende ser una invitación para que cambies tu mirada hacia tí mism@ y hacia tu ansiedad, y consigas contemplarla como ese lodo que hace posible que una magnífica flor de loto pueda desarrollarse a partir de él en todo su esplendor.

La ansiedad es una llamada de atención de ti mism@ para ti mism@ para decirte que ha llegado el momento de evolucionar. El camino no es eliminar, combatir o controlar eso que sientes, sino aceptar, escuchar y entender para poder transformarla en libertad.

La ansiedad tiene un mensaje para ti. Tan sólo tienes que estar atent@, detenerte y escucharlo, y para ello, una vez más, he de decirte que has de mirar en tu interior para ver si:

  • Quizás te has ido mucho al escudo de tu mente , te has desconectado de tu cuerpo y de tus emociones, y de las pequeñas señales que tu cuerpo ya te estaba emitiendo antes de presentar ansiedad en forma de contracturas, dolores de cabeza, nauseas, colitis, insomnio, irritabilidad…
  • Quizás es el momento de atender tus necesidades tanto físicas como emocionales.
  • Quizás necesitas conectar con lo que sientes y reconocer el poder de tu sensibilidad en lugar de esconderla.

Otro mensaje que te está queriendo mostrar es que ya no te sirve, ni es bueno para ti, continuar con ciertas estrategias de protección que aprendiste para sobrevivir, como:

  • Tu necesidad de tener todo bajo control…
  • Anticiparte a los problemas…
  • Vivir en estado de alerta y con preocupación…
  • Tu autoexigencia y perfeccionismo extremo…
  • La voz tan crítica con la que te hablas…

Así es que si ya tienes síntomas de ansiedad, es importante que comiences un recorrido en este orden:

1.Conecta con tus emociones y permítete sentirlas.

2.Descarga tensiones físicas.

3. Aplica el autocuidado a todos los niveles: nutrición, sueño, ejercicio físico y meditación.

4. Activa tu amor propio y tu autocompasión: Adopta una actitud amable, paciente, comprensiv@ y tolerante con lo que sientes y con lo que te pasa… Trátate con cariño, sobre todo con lo que menos te gusta de tí mism@, esto hará que eso que no te gusta, pierda peso e influencia sobre tí.

5. Deja de culparte, victimizarte y criticarte.

6. Comienza a tomar conciencia de tu contenido mental, y de tus pensamientos irracionales. Darte cuenta de que el mero hecho de pensar algo, no convierte a eso que estás pensando en real, es el proceso que te permite empezar a cuestionar tus propios pensamientos. Este punto es muy importante ya que sobre tus pensamientos has construido todos tus MIEDOS.

7. Una vez identificado en qué se fundamente tu MIEDO, afróntalo.

8. A partir de aquí habrás empezado a conectar con el amor y la sensibilidad que hay en tí y… comenzarás a ser libre .

Los principios de simplicidad en los que se fundamenta la filosofía oriental siempre me parecen adecuados, y en este este contexto de miedo en el que vivimos me parecen una herramienta indispensable.

Hoy quiero que te introduzcas en el Wu Wei del taoísmo: muy resumidamente, el Wu wei es un concepto que propone la «no acción» como forma de enfrentarnos a las situaciones. No significa no hacer nada, sino no forzar los acontecimientos. Tomar una medida es hacer, es cambiar el natural fluir de la vida.

Luchar para que la realidad, nosotr@s mismos, y lo que sentimos sea diferente a lo que es, es lo contrario a lo que hemos de hacer…

Deja de luchar, deja de oponerte, deja de pelearte…

Déjate fluir y deja que la vida fluya

El sofá de la autenticidad

IMG_0039En muchas ocasiones a lo largo de mi vida me he visto enfrascada en disertaciones  pseudofilosóficas relacionadas con lo que  para cada uno de nosotros representa la  “condición humana”.

Diversos contextos, diversas personas, diversas etapas… con una misma conclusión más o menos generalizada por parte de muchos de mis contertulios,  que  iría en sintonía con  aquella célebre frase de Hobbes  que reza: “el hombre es un lobo para el hombre.

A menudo me he sentido algo sola cuando surgen este tipo de batallas dialécticas, ya que comulgo más con lo que proponía Rousseau acerca de que “el hombre es bueno por naturaleza, y que es la sociedad la que lo corrompe.”

Algunos ven cierta  inocencia  e ingenuidad en mi visión, a otros les parece  que no he visto lo suficiente aún, y otros bromean llamándome Heidi.

Probablemente, las tres apreciaciones sean ciertas y probablemente también, sea cierto que el haber  tenido el privilegio de asomarme al universo interior de bastantes personas haya afianzado en mí esta  visión que tengo del ser humano, y es  que por el momento aún no me he encontrado con ningún lobo de esos a los que se refería Hobbes.

El modesto sofá “made in ikea” de mi despacho contribuye enormemente a reafirmarme en esta postura que sostengo desde que estudiaba filosofía en la universidad. Y es que cuando una persona se sienta en él, y acepta la invitación que yo le hago de darse el permiso de ser y mostrarse tal cual es, lo que aparece en escena es, a lo sumo, siguiendo con la metáfora, un lobo confuso y  herido que no quiere mostrar abiertamente sus heridas  intentando  taparlas, camuflarlas, negarlas,  o disfrazarlas… convirtiéndose, así, en alguien que no es realmente.

En el “sofá de la autenticidad”,  este personaje que inconscientemente hemos construido, creyendo que así seremos aceptados… amados… respetados… dignos de elogio… y otras tantas historias más, va perdiendo fuerza, y todos aquellos factores que contribuyeron a su construcción como los condicionamientos socioculturales y educativos,  ideas erróneas  y limitadoras acerca de  uno mismo, se van desprendiendo capa a capa.

A partir de este instante, es cuando podemos ir al encuentro de lo auténtico y real que habita en cada uno de nosotros, nuestra esencia.

Y aunque la filosofía y la metafísica tendrían mucho que aportar en estos intentos de definir cuál es  la esencia  del ser humano, personalmente  me quedo con la famosa frase del Principito  “No se ve bien sino con el corazónlo esencial es invisible a los ojos”.

Para terminar os dejo con un bonito vídeo que ilustra mi post de hoy

 

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