Reflexiones

Un nuevo día brillará

img_1138-1El amanecer es un regalo que cada día me gusta contemplar, aunque sea tan sólo unos instantes. Por desgracia las prisas matutinas me impiden disfrutarlos en todo su esplendor pero, esta mañana, en esta semana tan rara con tanta fiesta intercalada entre días de labor, me lo he tomado con más calma y he sacado esta foto. Al natural era un amanecer rojo, aunque en la foto  no se aprecie tan bien.

Desconozco si el efecto del amanecer rojo se ha quedado en mi inconsciente. Pero el caso es  que de camino al cole de mis hijas me he descubierto tarareando una canción de Luz Casal que hacía mucho tiempo que no escuchaba, y de la que no me se muy bien la letra, tan sólo una frase venía a mi cabeza Un nuevo día brillará, se acabará la soledad

De este modo ha ido transcurriendo el día con el soniquete en mi cabeza, y cual ha sido mi sorpresa cuando he buscado la letra  y el estribillo rezaba así: Quiero ver el rojo del amanecer, un nuevo día brillará , se llevará la soledad 

Cuando uno está  atento y conectado consigo mismo, con su maestro interno o como sea que cada uno denomine a esta parte de uno mismo que “ya sabe”, tiende a establecer relaciones entre las cosas que suceden en su vida cotidiana que cuando estamos dormidos, o con poco nivel de conciencia, nos pasan inadvertidas.

De este modo un sueño, una canción en mi cabeza, o algo que simplemente llama mi atención, se convierten en mágicos hilos de los que ir tirando para descubrir aspectos de mí, para prestar atención a algo que puede ser importante, o como en este caso, para escuchar las palabras que necesito escuchar y tener presente en estos momentos.

Te dejo con la canción por si necesitas también recordar que “Un nuevo día brillará”…

 

 

 

Cosecha de Septiembre

Inteligencia…Belleza…Serenidad… Bondad…Valentía…Aceptación…Sentido del humor… Paz… Son tan sólo algunas de las cualidades que veo en mi madre, cualidades éstas que  nacen de ella  de una manera  fácil, como si nada, natural, sin esfuerzo.

Experta en que parezca sencillo lo que no es nada sencillo, es además, la mayor maestra que conozco en el arte de aceptar la vida tal cual es. Tanto es así, que mi hija Libe suele decirle: “Amama, un día ves un elefante en la cocina, y te quedas tan ancha,  hasta lo invitarías a comer”…Y es que seguramente la vida, no demasiado fácil que ha tenido haya servido de nutritivo abono para que se de lo que se tenga que dar, sin juicio y sin resistencia.

Casi sin hacer ruido, haciendo un enorme trabajo interno pero sin que parezca que lo está haciendo, ha ido aceptando un frustrante y doloroso “regalo” que la vida le ha ofrecido y que  poco a poco ha ido borrando sus palabras hasta impedirle la comunicación con el lenguaje hablado, al menos con un lenguaje comprensible.

Consciente de que soy bastante más ruidosa que ella, y  de que me cuesta salir de lo que se agita en mi interior, con gran esfuerzo, voy soltando  y despidiéndome de la imagen interna que tengo de ella y que desde niña he ido moldeando en forma  de mujer “ casi todopoderosa”, a pesar de lo cual,  aún me vienen a visitar la impotencia, el enfado y la tristeza y continúo echando muchísimo de menos aquellas conversaciones que manteníamos, en las que sin grandes razonamientos, ni palabras grandilocuentes me reconfortaba, me aconsejaba, y me apoyaba en todo lo que me he ido proponiendo.

Ahora intento reemplazar aquella imagen  por una más actual,  la de una mujer que necesita ayuda para comunicarse  y que  cuiden un poco de ella,  que continúa apoyándome  sin necesidad de utilizar palabras, que continúa riendo y canturreando a pesar de su frustración,  y continúa  mostrándome su amor incondicional.

Cada verano representa una oportunidad para situarme en ese otro lugar, ya que Gorliz y la casa familiar donde he pasado cada verano de mi vida hacen de perfecto escenario para que yo pueda aprender, disfrutar  y prestar atención  a cada detalle.

Y así, casi sin darme cuenta, Llega Septiembre, mes en el que se recolectan dulces frutas y miel de las colmenas,  tal y como me solía contar mi ama, que de estas cosas sabía mucho.

Mi cosecha tras este periodo estival es muy personal y cobra la forma de una bonita energía surgida de convivir y compartir  las vivencias de tres generaciones de mujeres, cada una con su propia esencia y su momento vital: La serenidad de mi madre,  la locuacidad y vivacidad de mi hija mayor Libe, la inocencia y ternura de mi pequeña June, junto a la “buscadora de sí misma” que soy yo.

 

….Feliz Septiembre!

El Principito

IMG_0283Aún conservo en la casa familiar de mis padres diversos objetos y recuerdos de todos los años que viví allí. Hace unos días encontré emocionada  una edición de bolsillo de “El Principito” con sus páginas amarillentas debido al paso del tiempo.

No sé si será porque fue el primer libro que leí, o por lo bien que me cae el pequeño personaje,  o por  todas las enseñanzas que se esconden tras sus páginas, o por todo a la vez,  pero el hecho es que lo considero uno de mis libros favoritos. Tanto es así que tengo varias ediciones. Una de ellas me la regaló una amiga, es una edición especial de coleccionista que me fascina.

Recuerdo con mucha nitidez cuando Marisa, mi profesora de lengua de 3º de EGB, nos dijo que lo compráramos, y cómo fui con mi madre a una pequeña librería que había debajo de casa.  Leí el libro con 8 años,  lo he leído de adulta varias veces, y me resulta curioso comprobar cómo ese niño que se siente sólo y busca respuestas, me caló de niña  de igual manera que lo hace hoy en día. Y es que sus páginas están escritas para que los niños no dejen de ser niños, y los adultos no olviden lo que de verdad mueve el mundo.

Los ojos con los que el principito observa  y entiende el mundo,  probablemente se acercan  más a los que yo tenía con 8 años que a los actuales, y así recuerdo como a través de los dibujos (la boa y el sombrero, el cordero dentro de la caja, la rosa, los baobab, el astrónomo turco, el zorro, …) entendía a mi manera la filosofía que transmitía este pequeño.

Hoy en día comprendo que sus grandes enseñanzas  giran en torno a la amistad, el amor, la adultez, la infancia enfocadas desde la ingenuidad, y la pureza de la mirada infantil.

Te dejo con un vídeo con algunas de sus frases más célebres, pero si aún no lo has leído, te recomiendo que lo hagas.

Un vehículo para transportar el alma

alas“Si pudieras cambiar una parte de tu cuerpo, ¿Qué cambiarías?

Ehhhhhh??…  Cambiar una parte???? …No te entiendo!

Si, imagina que un hada te concediese un deseo, de tal manera que podrías cambiar algo de tu cuerpo. ¿Qué cambiarías?

Yo que se… ¿un brazo? No entiendo ama…

No tienes por qué decir nada en concreto. Igual estás a gusto con tu cuerpo, tal y como está, y no es necesario que te fuerces a decir algo. Es una pregunta sin más.

Ahhh si si si…Ya sé que cambiaría! Tener alas! Me encantarían unas alas para volar.

¿Para que me preguntas esto tan raro ama????”

( Extracto de conversación con  mi hija Libe)

Hace poco circulaba un video por las redes en el que hacían esta pregunta a personas adultas de distintas edades y a niños. Los adultos, salvo alguna excepción, manifestaron su incomodidad con alguna parte de su cuerpo, y expresaban sus deseos de cambiar esta o  aquella parte, mientras que los niños  se quedaban  un poco alucinados ante la pregunta, y expresaban cosas como: tener alas o cola de sirena, o que no cambiarían nada porque  les gustaba su cuerpo tal y como era…

Me considero una madre que pone la intención en educar a sus hijas de manera que tengan una autoestima lo más  equilibrada posible. Y aunque la relación con el propio cuerpo es tan sólo una parte de nuestra autoestima, el vídeo me sirvió para  comprobar si esos efectos habían comenzado a interferir en la felicidad de Libe, mi hija mayor que tiene  8 años.

En primer lugar, me encantó que no entendiera la pregunta .”No concibe eso de que no le guste algo de sí misma” -pensé de inmediato- al contemplar cómo me miraba con los ojos  como platos, como pensando que su madre estaba un poco loca esa mañana. Pero sin duda  lo que más me gustó fue su repuesta, “tener alas”. La conversación siguió un buen rato más a cerca de “lo guay” que sería eso de tener alas y poder volar…

El texto que encontrarás a continuación de Sara Koppelkam refleja maravillosamente un aspecto del post de hoy. Personalmente me quedo con la última frase: Recuérdale a tu hija que lo mejor que puede hacer con su cuerpo es usarlo como un vehículo para transportar su preciosa alma. Y  aunque va dirigido a las niñas, me parece que es aplicable a ambos sexos:

Primer paso sobre cómo hablar con tu hija sobre su cuerpo: no hables con tu hija sobre su cuerpo, salvo para enseñarle cómo funciona.

No le digas nada si adelgaza. No le digas nada si engorda.

Si crees que tu hija tiene un cuerpo espectacular, no se lo digas. Aquí tienes algunas cosas que sí le puedes decir:

“¡Se te ve muy sana!” es una frase genial.

O también “¡Qué fuerte estás!”

“Se nota lo feliz que eres: ¡estás resplandeciente!”

O mejor todavía, hazle un cumplido sobre algo que no tenga nada que ver con su cuerpo.

Y tampoco digas nada sobre el cuerpo de otras mujeres. Nada. Ni una sola palabra, ni buena ni mala.

Enséñale a ser amable con los demás, pero también consigo misma.

Ni se te ocurra comentar cuánto odias tu cuerpo delante de tu hija ni hablar sobre tu nueva dieta. De hecho, no hagas dieta delante de ella. Compra y cocina productos saludables. Pero no digas nunca: “Voy a dejar de tomar carbohidratos durante algún tiempo”. Tu hija no debe pensar que los carbohidratos son malos, porque si te avergüenzas de lo que comes, acabarás avergonzándote de ti misma.

Anima a tu hija a correr porque así se libera estrés. Anímala a subir montañas porque no hay un sitio mejor para explorar la espiritualidad que en la cima del mundo. Anímala a hacer surf o escalada, o a montar en bici de montaña si son cosas que le dan miedo, porque a veces es bueno enfrentarse a los temores.

Haz todo lo posible por que le guste el fútbol o el remo o el hockey, porque el deporte le ayudará a ser una mejor líder, y una mujer más segura de sí misma. Explícale que, independientemente de la edad que se tenga, el trabajo en equipo es siempre necesario. Nunca le hagas practicar un deporte que no le encante.

Demuéstrale a tu hija que las mujeres no necesitan a ningún hombre para cambiar los muebles de sitio.

Enseña a tu hija a cocinar verduras.

Enseña a tu hija a hacer pasteles de chocolate con mantequilla.

Pásale la receta de tu madre del roscón de reyes. Incúlcale tu pasión por el aire libre.

Quizás tanto tú como tu hija tengáis unos muslos o un tórax anchos, y pudiera resultaros fácil odiar estas partes del cuerpo. Ni se te ocurra. Dile a tu hija que con sus piernas puede correr un maratón si así lo desea, y que el tórax no es más que el armazón de unos pulmones fuertes y que si quiere, puede gritar, cantar y animar al mundo entero.

Recuérdale a tu hija que lo mejor que puede hacer con su cuerpo es usarlo como un vehículo para transportar su preciosa alma.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   Sara Koppelkam

 

 

 

Encuentro con la sombra

images (1)Esta obra recopila las reflexiones de varios autores en toro al arquetipo de la sombra acuñado por Carl Jung que hace referencia a todos aquellos aspectos de nosotros mismos que rechazamos y negamos.

Considero que el trabajo con la sombra personal es uno de los pilares fundamentales para lograr una genuina autoaceptación. Por que como muy bien se expone en el libro: En la oscuridad de la sombra está también nuestra plenitud.

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