Reflexiones

Encuentro con la sombra

images (1)Esta obra recopila las reflexiones de varios autores en toro al arquetipo de la sombra acuñado por Carl Jung que hace referencia a todos aquellos aspectos de nosotros mismos que rechazamos y negamos.

Considero que el trabajo con la sombra personal es uno de los pilares fundamentales para lograr una genuina autoaceptación. Por que como muy bien se expone en el libro: En la oscuridad de la sombra está también nuestra plenitud.

los dones de la imperfección

los dones de la imperfección…Líberate de quién crees que deberías ser y abraza a quien realmente eres.

Brené Brown nos acerca al concepto de  la vaía personal sin  requisitos previos. Siendo el mayor desafío del ser humano sentir que somos valídos ya, en este mismo instante.

Cuando estamos dispuestos a ser imperfectos y reales, recibimos lo que ella denomina  los dones de la imperfección: Coraje, compasión y conexión.

Un libro de los que yo considero imprescindibles.

 

 

El sofá de la autenticidad

IMG_0039En muchas ocasiones a lo largo de mi vida me he visto enfrascada en disertaciones  pseudofilosóficas relacionadas con lo que  para cada uno de nosotros representa la  “condición humana”.

Diversos contextos, diversas personas, diversas etapas… con una misma conclusión más o menos generalizada por parte de muchos de mis contertulios,  que  iría en sintonía con  aquella célebre frase de Hobbes  que reza: “el hombre es un lobo para el hombre.

A menudo me he sentido algo sola cuando surgen este tipo de batallas dialécticas, ya que comulgo más con lo que proponía Rousseau acerca de que “el hombre es bueno por naturaleza, y que es la sociedad la que lo corrompe.”

Algunos ven cierta  inocencia  e ingenuidad en mi visión, a otros les parece  que no he visto lo suficiente aún, y otros bromean llamándome Heidi.

Probablemente, las tres apreciaciones sean ciertas y probablemente también, sea cierto que el haber  tenido el privilegio de asomarme al universo interior de bastantes personas haya afianzado en mí esta  visión que tengo del ser humano, y es  que por el momento aún no me he encontrado con ningún lobo de esos a los que se refería Hobbes.

El modesto sofá “made in ikea” de mi despacho contribuye enormemente a reafirmarme en esta postura que sostengo desde que estudiaba filosofía en la universidad. Y es que cuando una persona se sienta en él, y acepta la invitación que yo le hago de darse el permiso de ser y mostrarse tal cual es, lo que aparece en escena es, a lo sumo, siguiendo con la metáfora, un lobo confuso y  herido que no quiere mostrar abiertamente sus heridas  intentando  taparlas, camuflarlas, negarlas,  o disfrazarlas… convirtiéndose, así, en alguien que no es realmente.

En el “sofá de la autenticidad”,  este personaje que inconscientemente hemos construido, creyendo que así seremos aceptados… amados… respetados… dignos de elogio… y otras tantas historias más, va perdiendo fuerza, y todos aquellos factores que contribuyeron a su construcción como los condicionamientos socioculturales y educativos,  ideas erróneas  y limitadoras acerca de  uno mismo, se van desprendiendo capa a capa.

A partir de este instante, es cuando podemos ir al encuentro de lo auténtico y real que habita en cada uno de nosotros, nuestra esencia.

Y aunque la filosofía y la metafísica tendrían mucho que aportar en estos intentos de definir cuál es  la esencia  del ser humano, personalmente  me quedo con la famosa frase del Principito  “No se ve bien sino con el corazónlo esencial es invisible a los ojos”.

Para terminar os dejo con un bonito vídeo que ilustra mi post de hoy

 

Alas rotas

                                                                There is a crack in everything. That´s how the light gets in.

                                                                                                                                                   Leonard Cohen

Hace ya algunos años, cuando me mudé llena de ilusión al primer despacho que alquilé, una figurita que representa un hada  fue uno de los variados objetos decorativos que compré para hacer de aquel espacio un lugar acogedor.  FullSizeRender (10)

Siempre me han fascinado esos seres pequeños y sobrenaturales con sus poderes mágicos,  de modo que  cuando vi aquella hadita en el escaparate de una tienda, no dude en que sería perfecta para mi nueva ubicación.

El caso es que en el mismo instante en el que desempaqueté el hada de su envoltorio… ¡catapumba!… el hada se me cayó de las manos, y se le rompieron las alas y un brazo…  Pese a ser consciente de que tan sólo era un objeto que representaba a un hada, y que no se trataba de un hada de verdad… he de confesar que  algo de  superstición habita en mí.

Mi mente experta en asociación libre, se puso en acción de inmediato “… alas rotas = sueños rotos = Maite no te va a ir bien, y esto que ahora empiezas va a ser un fracaso para ti”… Alentador, ¿verdad?

Intenté pegar las alas con varios productos, pero al parecer la rotura era tan mala que pasados unos minutos, las alas volvían a caerse de su sitio.

Contemplar aquella figurita ahora “imperfecta” en una balda en mi “perfecto”  despacho, junto con mis pensamientos supersticiosos como  aderezo,  hizo que  decidiera sacar el hada  de allí, y llevármela a mi casa.

A lo largo de estos años, la pobre hada ha ido ocupando anodinos espacios dentro de  mi casa, pasando completamente desapercibida, y es que al fin y al cabo ¿qué es un hada sin alas?  ¿Y además sin brazo?

No podía desprenderme de ella, pero tampoco podía dejar que ocupara su lugar… Y ahora que estoy escribiendo estas líneas, no puedo evitar establecer una conexión, a modo de metáfora, entre el hada y mi hija June.

Por aquel entonces, aún me dolía profundamente el bofetón que supuso conocer que alguna rara enfermedad estaba provocando un retraso importante en el desarrollo de June,  y  la negación que  aún ocupaba todo mi mapa emocional, no me permitía aceptar que June no era esa  niñita “perfecta” que a simple vista parecía.

Muchos de mis posts me han servido como vehículo para canalizar y dar salida a todas las emociones vividas a lo largo de estos años, en los que he ido recorriendo el camino, muchas veces complicado, de la aceptación, hasta conseguir abrazar a mi hermosa hija tal cual es, sin negaciones, sin maquillajes, sin desvíos.

En este sentido, siento que poco tengo que ver con aquella persona que se compró una bonita hada con la que adornar su precioso y perfecto despacho, ya que inevitablemente las experiencias que la vida nos brinda ejercen su función transformadora.  De este modo, hace tiempo que abracé  la idea que Brene Brown transmite en su obra: Los dones de la imperfección, acerca de la valía personal sin requisitos previos, y como  en la aceptación de nuestras imperfecciones y, por ende, las de los demás, podemos encontrarnos con nuestras virtudes más auténticas.

Es así como quitándome las gafas de la perfección, he podido cuidar y mimar  las imperfectas alas de mi hija para que, dentro de sus limitaciones, pueda aprender a volar.

Idéntico proceso es el que realizan las personas que llaman a mi puerta sintiéndose insatisfechas con sus alas. Y así consiguen sanar viejas heridas en unos casos, en otros arreglan sus alas haciéndolas más fuertes y resistentes y, en otros,  aceptan sus alas tal como son porque están bien así, tal como son.

 

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Así es como luce ahora mi hada. Le falta un brazo y un trozo de ala, pero ahí la puedes ver ocupando su lugar, y acompañándome en cada sesión.

Qué vas ¿A dónde?

FullSizeRender“Que vas a dónde una coach… o psicóloga… o lo que sea….!!!!!  Pero… ¿Es que te has vuelto loca???!!!”

Si existiera la posibilidad de poner efectos sonoros en el blog, pondría algunos muy ruidosos para dar mayor énfasis a la perplejidad y extrañeza con la que una persona conocida de una clienta mía recibía la noticia de que su amiga había iniciado un proceso de coaching.

No es la primera vez que me trasladan este tipo decomentarios, que normalmente me los tomo a risa.  Pero en esta ocasión parece que el sentido del humor me ha abandonado, y siento que este tipo de reacciones, por desgracia tan habituales, me cabrean.

Ni la  ironía ni el cinismo suelen formar parte de mi estilo de comunicación, pero sólo por esta vez, me permitiré la licencia de hacerlo. Y es que al parecer debe ser de locos querer dejar de ir a ciegas por la vida. Tampoco debemos estar muy cuerdos los que  hemos dejado  de culpar a otros y asumimos la responsabilidad que cada uno tiene respecto a su propia vida. Y aquello de tomar decisiones, en lugar de que otros las tomen por uno, debe de ser el summum de la  insensatez.

Debemos estar enajenados cuando siendo lunes no deseamos a toda costa que llegue rápidamente el viernes, sino que preferimos vivir con intensidad y plenitud cada uno de nuestros días porque los consideramos un regalo. Es un verdadero disparate cultivar la autenticidad, en lugar de dejarnos arrastrar por la corriente. Es una auténtica barbaridad  mirar dentro uno mismo sin miedo,  cuando en su lugar podríamos anestesiarnos viendo cualquier programa de televisión, o teniendo conversaciones vacías con gente vacía… Podría seguir con una lista muy extensa de sinónimos de locura, pero creo que queda clara mi opinión al respecto….

No soy de esas personas que piensan que hemos de psicologizar todo, ni que todas las personas tendríamos que tener un coach, o ir a terapia,  ni llenar todo nuestro tiempo de ocio con actividades de crecimiento personal, ni mucho menos.

Soy de aquellas  que se mueven con mayor comodidad en los términos medios, y pienso que está muy bien tener conversaciones distendidas y sin demasiado fondo, que nos sirvan de distracción y, si nos hacen reír a carcajadas, mucho mejor. Soy la primera que se apunta. Pero también creo  que cuando nos azotan los vientos de la insatisfacción, la frustración, el autodesprecio, la incertidumbre, el miedo, el no saber…y todo ese repertorio de sensaciones no demasiado agradables, hemos de tener el coraje suficiente para reconocerlo y no mirar hacia otro lado y, si es necesario, acudir a donde un profesional que pueda acompañarnos, y aportar algo de luz en esos momentos.

A lo largo de mis años de experiencia he podido asomarme al universo  de  muchas  personas que me han concedido el privilegio de acompañarlas durante  un tramo de su camino. Y aunque  la parte investigadora que habita en mí  algún día hará un estudio con algo más de rigor, hace tiempo que constato muchas características comunes en todos ellos.

Son personas comprometidas con sus vidas, y que no se conforman con llevar vidas mediocres.

Son personas que saben que para sentirse llenos, tienen que empezar por aprender a  nadar en sus vacíos, como dice Vanesa Montserrat.

Son personas con una enorme capacidad de empatía, la antesala de la ética y de la justicia.

Son personas que han dejado de pelear contra la realidad, aceptando lo que sea que hayan de aceptar.

Son personas que tienen el enorme coraje de poner su vulnerabilidad en juego, como lo expresa Brené Brown, mostrándose reales y auténticos.

Son personas que no huyen, ni buscan distracciones para no ver, si no que caminan de la mano del miedo, y van al encuentro de sí mismas.

….En definitiva…. son personas que deben estar locas de remate…

 

 

Respirar

 

Dulzura, inocencia, sensibilidad, coraje, delicadeza…es lo que para mí logra transmitir bebe.

Esta canción, sin duda, reúne todas esas cualidades, pero lo que me hace traerla a este espacio es su título y estribillo: Respirar. Algo tan natural, tan automático que ni siquiera somos conscientes de que lo hacemos, y sin embargo tan liberador y tan terapeútico.

Como bien dice ella:

Respirar para sentirse bien

Respirar para aliviar el dolor

Respirar para sentir que estoy viva

y puedo respirar sin ti…

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