Reflexiones

Nuestro tiempo

Hay un tiempo para crecer…

Y así, casi sin darnos cuenta, llega Septiembre, mes en el que se recolectan dulces frutas y miel de las colmenas, tal y como me solía contar mi ama, que de estas cosas sabía mucho.

Un mes de calmada luz dorada para alumbrar nuevos propósitos… nuevos comienzos… nuevos desafíos.

Mi propósito es ser esa luz dorada que contribuya a iluminar tu oscuridad, y a esas sombras que te acechan y que te impiden caminar liger@. Ser esa luz que transforme la visión distorsionada y empequeñecida que tienes sobre ti mism@. Esa luz que transmuta tu perfeccionismo extremo y mirada autocrítica en una actitud amorosa, paciente y compasiva. Esa luz que te invita a quererte tal como eres. Esa luz que… TE DEJA EN PAZ.

Experimentar amor natural hacia uno mismo es complicado. Padecemos la enfermedad del perfeccionismo, de querer ser diferentes de lo que somos, de manipularnos y despreciarnos a nosotros mismos. Pero la autoestima natural no es una decisión que uno toma sobre sí mismo diciéndose que se quiere. Más bien es la vivencia constante de ser respetuoso con todo lo que sucede en uno en cada momento.

Joan Garriga

Es tiempo de de comenzar a ser respetuos@s con todo aquello que sucede en nosotr@s mismos, de practicar el autocuidado, el primer peldaño que has de ascender para sentir esa autoestima natural.

Es nuestro tiempo, es tu tiempo para crecer…

¿Y si dejas de correr en contra del viento?

Deja de luchar…

Esta mañana, en mi caminata matutina, escuchaba una vieja canción que guardo en mi playlist. La he escuchado cientos de veces ya que siempre he resonado mucho con ella, pero al escucharla hoy me ha surgido esta reflexión que quiero compartir contigo.

Te invito a escucharla:

Es probable que la interpretación que hago de este tema, totalmente subjetiva y personal, choque con algunos de los esquemas por los que nos regimos muchas personas que nos hemos criado y vivimos en el paradigma del esfuerzo, de la dureza de la vida, de la lucha constante… De ir en contra del viento.

Y es que much@s de nosotr@s vimos cómo nuestros padres, fruto de la época en la que les tocó vivir, se sacrificaron, lucharon hasta el desaliento y, algunos literalmente, se dejaron la piel para poder darnos una vida que consideraban debía de ser mejor que la que ellos tuvieron.

Y así, la influencia de este modelo nos generó una serie de improntas y huellas que inevitablemente condicionan la manera en la que nos percibimos a nosotr@s mismos, a los demás, y en la que nos situamos en la VIDA.

Creo que el esfuerzo, la constancia, la perseverancia, y el sacrificio, son algunas de las semillas que hemos de plantar para que algún día podamos recoger sus frutos y sentirnos orgullos@s y plen@s. También soy consciente de que si queremos lograr cualquier objetivo que nos propongamos, hemos de trabajar con constancia en aras de lograrlo, y esto siempre nos exige un sacrificio.

Sin embargo, existe una enorme distancia entre el esfuerzo fértil que hacemos para conducirnos por la vida con una dirección y con un propósito, y la lucha.

Luchar es batallar, es guerrear, es pelear, es combatir… Aplicar este paradigma a la vida nos va a llevar inevitablemente, siguiendo con esta terminología bélica, a perder la batalla.

Cuando discutes con la realidadpierdes: pero sólo el 100% del tiempo.

Byron Katie

Hace muchos años que descubrí a Byron Katie, y su libro Amar lo que es. Si no lo has leído, te invito a hacerlo. La principal enseñanza de este libro gira en torno a la idea de la aceptación de la realidad tal cual es, es decir, la idea contraria a luchar contra ella, y de cómo esta aceptación es la llave que abre la puerta a la transformación.

Aceptar la realidad… Aceptar al otr@… Aceptarnos a nosotros mismos… son sinónimos de ir a favor del viento.

Aquello a lo que te resistes, persiste. Lo que niegas, te somete. Lo que aceptas, te transforma.

Carl Gustav Jung

¿Cómo han llegado hasta ti las personas y los aspectos de tu vida a los que más valor das?… ¿Ha sido a través de dejarte la piel? ¿Ha sido un arduo proceso, duro y difícil en el que has tenido que pelearte? Tus amistades, tu pareja, el trabajo que tienes, tus hij@s, … Si haces una reflexión más o menos profunda te darás cuenta de que todo ello ha llegado a ti sin lucha, sin “sangre, sudor ni lágrimas” como reza la frase de Winston Churchill. Y también te darás cuenta de que lo que ha podido suponer una batalla, o bien ya no está en tu vida, o tarde o temprano dejará de estarlo.

Si estás yendo en contra el viento, detente antes de caer exhaust@. Ya verás como llegan vientos más favorables, o incluso una suave brisa para continuar tu viaje mucho más liger@. De momento, deja de luchar y comienza por construir tu propio paradigma, el de la CONFIANZA. Confianza en ti, en lo que fluye de manera natural. Confianza en la sabiduría de la VIDA.

¿Psicológicamente agotad@?

Agotamiento…

Desmotivación…desesperanza…apatía… incertidumbre…cansancio… dificultades de concentración… Este es el tono que ha estado tiñendo muchas de las conversaciones con mis clientes especialmente durante estas últimas semanas.

Personas que habían logrado alcanzar una gran mejoría y estabilidad en sus procesos, relataban cómo se sentían inundad@s por sus pensamientos catastrofistas, y enormemente desesperanzad@s por volver a antiguas sensaciones que creían ya superadas, con muchas dificultades para concentrarse en sus trabajos.

Si bien estos supuestos retrocesos son un fenómeno habitual en todo proceso terapéutico hasta que la curva de aprendizaje y crecimiento logra estabilizarse, me sorprendía bastante este pesado factor común. Yo misma me descubría transitando por estos estados que han estado yendo y viniendo.

Además, pensaba yo, en este momento en el que las fases de la desescalada van avanzando, en el que tenemos algo más de libertad, podemos hacer deporte al aire libre disfrutando de estos días primaverales increíbles, me resulta paradójico que justo en este momento que empezamos a ver la luz al final del túnel nos empecemos a sentir así…

Y estando enredada en estos pensamientos un día mientras desayunaba, me llegó un boletín, al que estoy suscrita, en el que un grupo de psicólogos hablaba de una teoría que podía explicar este fenómeno que yo estaba percibiendo, y que aunque no deja de ser tan sólo una teoría, puede aportar algo de luz, y de algún modo tranquilizarte si tú también compartes estas sensaciones.

Se trata de la denominada “Teoría del agotamiento del ego” propuesta por el psicólogo social Roy Baumeister, la cual ofrece un modelo explicativo de las consecuencias de sufrir un desgaste de energía mental  muy intenso, y/o prorrogado en el tiempo, como puede ser la situación que estamos viviendo fruto del confinamiento por el coronavirus.

De este modo, ahora que parece que lo peor ya ha pasado, de acuerdo a esta teoría, nos hemos desfondando a lo largo de estas semanas, y ahora manifestamos estos efectos sintiéndonos agotad@s psíquica y mentalmente.

De acuerdo a esta teoría, el agotamiento de nuestro ego provoca:

  • La perdida de la capacidad de esfuerzo, con lo que nos cuesta realizar tareas y concentrarnos en el trabajo.
  • Dificultad para autoregularnos emocionalmente, de modo que nos podemos sentir facilmente inundad@s por emociones como la tristeza, la vulnerabilidad, la ira, la apatía y la frustración.
  • Dificultad en la toma de decisiones.
  • Se descuidan las conductas de autocuidado.
  • Se pierden las habilidades prosociales, lo cual puede llevarte a a ser desagradable y poco atent@ con los demás.
  • Aparece la ausencia de culpa, la cual a pesar de ser un sentimiento que si no sabemos regular bien, nos puede hacer mucho daño, bien gestionada nos impulsa a responsabilizarnos de nuestra propia conducta.

Me parece interesante esta teoría porque da un lugar al agotamiento psíquico. Así, de la misma forma que te das un descanso cuando estás físicamente agotad@, cuando te has desfondando psicológicamente será necesario que te permitas:

Hacer una pausa.

Darte un descanso.

Dormir.

Relajarte y realizar alguna actividad placentera.

Así, tus niveles de energía se restablecerán, y podrás conducir bien tu vida de nuevo.

Emociones… deja que se expresen!

Energía en movimiento…

Un capítulo central de todos los procesos terapéuticos es aquel que tiene que ver con el mundo de las emociones. El objetivo es dejar de pelearnos con ellas, empezar a reconciliarnos con ellas, y activar nuestros recursos para regularlas.

Vivimos en un contexto sociocultural cuyas normas obstaculizan enormemente la expresión de determinadas emociones, las mal llamadas “emociones negativas”, obligándonos desde que éramos niñ@s a bloquear, esconder y reprimir algunas emociones como la rabia, la frustración, la tristeza o el miedo.

Este rechazo se refleja también en el lenguaje que se suele emplear a la hora de denominarlas: emociones negativas, emociones desagradables, emociones incómodas… Y culturalmente, dependiendo del contexto en el que hayamos crecido, o de cual sea nuestro género, se nos enseña que no es bueno, e incluso está prohibido manifestar determinadas expresiones emocionales.

Quizá resuenes con algún enunciado de este tipo:

No llores que no ha pasado nada...

No estés triste venga, vayamos a divertirnos…

Las niñas no gritan así… qué dirán los que te vean…

Los niños no lloran...eso es de cobardes…

Miedica…

No te enfades que no es para tanto…

Qué débil eres…

No te pongas como una loca…

Detrás de todas estas sentencias subyace la idea de que es malo sentirse así, y de que si damos salida a lo que sentimos seremos rechazad@s… no querid@s… ridiculizad@s… De modo que decidimos, inconscientemente, activar el mecanismo de la represión y del bloqueo de todas estas emociones tan malas.

Esto que hacemos supone sembrar una de las semillas de las dificultades, y problemas, que tendremos en nuestras vidas. Y es que las emociones son como el agua: necesitan fluir. Si entorpecemos su flujo natural, al igual que le ocurre al agua estancada, las emociones se pudren, y salen de maneras abruptas, disruptivas y poco sanas.

No podemos anular una parte que está en nosotros. No podemos decidir cómo funciona nuestro organismo, ni lo que sentimos. Y así, cuando la situación, por ejemplo, pida sentir rabia, sentiremos rabia. Sin embargo, al estar bloqueada, no habremos tenido la oportunidad de aprender a regularla, de modo que cuando esta emoción nos pida paso, puede elegir dos rutas alternativas a la expresión sana:

  1. La primera de las rutas es taparla, empujarla hacia dentro, literalmente nos la tragamos. De este modo, no tendremos acceso a ella para poder ponernos firmes, expresar lo que necesitamos, pelear por lo que nos importa… con las consecuencias que esta actitud conlleva.
  2. La segunda vía que puede seguir es quedarnos instalados en la rabia, como si nos quedásemos a vivir en ella. Y así, nos volvemos iracund@s, con ataques de ira desproporcionados, y nuestra vida gira en torno a defendernos de supuestos agresores, y supuestas injusticias.

Bloquearlas anula referencias sobre lo que ocurre, sobre cómo te influyen, y sobre lo que necesitas. De alguna manera, es como ir coj@ por la vida, ya que al anular una fuente de información enormemente valiosa, te quedas solamente con la información que proviene de tu razonamiento lógico, tu cerebro, el cual normalmente está distorsionado por todas las creencias limitadoras que has ido creando a lo largo de tu vida.

Después de todo esto, huelga decir que las emociones no son ni positivas ni negativas. Si las tienes es porque las necesitas, todas y cada una de ellas. Son una especie de sensor del que obtienes información importante para tí mism@. Se trata tan solo de aprender a regularlas, y para ello es necesario que:

  • Te permitas sentirlas: se expresan en tu cuerpo por medio de sensaciones físicas.
  • No te pelees con ellas, simplemente deja que se expresen. Si no las bloqueas, no permanecerán contigo mucho tiempo.
  • No les tengas miedo: sentir tristeza no significa que vas a estar triste hasta el fin de los tiempos. Es el modo que tiene tu cuerpo de purgarse, y de asimilar situaciones dolorosas.
  • Y así podrás empezar a saber qué hacer con tus estados emocionales y, sobre todo, qué no hacer. Eso es saber regularse emocionalmente.

En el siguiente vídeo, aparece la imagen que para mí mejor representa las emociones. Tú eres el cielo azul, y tus emociones son las nubes que aparecen y… desaparecen…

Porque… ¿sabes cómo se comportan estas nubes? Muy sencillo: vienen, se expresan y, si no las bloqueas, se van, lo mismo hacen tus emociones ¡Así de simple!

Deshaciendo nudos emocionales

No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho. Aristóteles

Bueno… he tenido una infancia normal Maite, no me ha pasado nada fuera de lo normal. Mis padres bastante tenían con lo suyo… ¿ Ya estamos otra vez a vueltas con mi infancia?… Me sentí desatendida, pero bueno… que no todo fue así, eh! Que mis padres también hicieron mucho por mí y lo siguen haciendo…

Son frases extraídas del cuaderno de notas que utilizo en mis sesiones. Han sido pronunciadas por algunos de l@s clientes con los que trabajo, y las quiero traer aquí ya que reflejan algo muy habitual cuando revisamos nuestra historia personal:

  • Por un lado está la lealtad de los hijos hacia los padres. Un término utilizado desde los enfoques sistémicos que ofrece luz ante el sentimiento de culpa, y las resistencias que aparecen en los procesos terapéuticos a la hora de hablar del tipo de cuidado que nos brindaron nuestros padres, de cómo vivimos ciertas experiencias, y de que quizá nuestra infancia no fue tan feliz cómo pensábamos.
  • Por otro lado, cuando banalizamos la importancia que tiene esta etapa, las experiencias que en ella vivimos, y las huellas que éstas nos dejaron, lo que estamos reflejando es cómo en un determinado momento de nuestra vida nos protegimos del dolor, anestesiándonos emocionalmente, lo que nos hace creer que no fue tan importante… o que no fue para tanto… y que en caso de serlo, ya lo tenemos superado.

La infancia y la adolescencia, etapas de enorme vulnerabilidad y dependencia, suponen una parada obligatoria que nos obliga a llevar nuestra mirada a las vivencias que en ellas acontecieron, para poder empezar a deshacer los nudos emocionales que nos dificultan la vida en la actualidad

El no mirar atrás resta información sobre el origen de nuestros problemas.

El no mirar adentro nos impide ampliar la comprensión.

La desconexión emocional nos deja sin claves para entender lo que nos pasa

“No soy Yo”. Anabel González

Cuando pensamos en un trauma, o hecho traumático, normalmente lo relacionamos con abusos y con experiencias en los que la integridad tanto física, como psicológica, pudo estar comprometida. Sin embargo, algunos autores han reunido bajo la denominación de “trauma oculto” todas aquellas pequeñas experiencias cotidianas que podríamos considerar de poca importancia, ” cosas que pasan” en todas las familias, y que son generadoras de sensaciones que no se pueden procesar, quedándose atrapadas en nuestro interior hasta que decidamos mirarlas para dejar de reaccionar en automático.

Anabel Gonzalez, experta en trauma complejo, identifica este trauma oculto en todas aquellas experiencias que tienen que ver con los primeros vínculos y que nos hablan de:

La falta de reconocimiento y validación.

Respuestas inadecuadas a las emociones del niñ@.

Manipulación.

Ausencia de apoyo.

Y es que el tipo de cuidado que recibimos tiene más que ver con las pequeñas interacciones cotidianas, que con sucesos extraordinarios.

De este modo, no es necesario que hayamos vivido situaciones extremas de abuso y/o negligencia, o haber vivido continuos episodios de violencia en el hogar, o haber crecido en una familia desestructurada para que, sin embargo, si que hayamos sufrido experiencias que no pudimos procesar, elaborar, integrar y, por tanto, archivar, y que se transforman en los nudos de nuestra vida.

¿Y qué sucede cuando esto ocurre? Pues que la experiencia queda bloqueada, no ha podido pasar al archivo de experiencias asimiladas, y las sensaciones experimentadas no desaparecen del todo, interfiriendo poderosamente en lo que vivimos en el presente ante otras situaciones y otras personas, y generando una reacción desproporcionada o que no encaja con la realidad del momento.

Así pues, si quieres deshacer tus nudos emocionales, creo que no hay otra vía mas que ir a su origen, y empezar a mirar sus hebras con amabilidad y cariño.

Te comparto un vídeo, muy casero, que hice hace algún tiempo en el que me hallaba inmersa en una profunda crisis personal, pero que gracias a ella, comencé a hacerme cargo con verdadero compromiso de mis nudos, de las sensaciones de malestar que algunas experiencias no archivadas generaban en mi vida actual… Y así me empecé a situar en el camino de vuelta hacia mí misma… y aquí estoy desde entonces…

Tu ansiedad tiene un mensaje para tí

...el loto no puede crecer sin el lodo

En entradas anteriores te contaba cómo este confinamiento que estamos viviendo ha accionado el botón del MIEDO, lo que está propiciando que se nos reactiven viejas heridas, antiguas experiencias emocionales y, cómo no, la palabra ANSIEDAD se haya colado en muchos hogares.

Mi agenda de consultas online está a rebosar estos días, y los síntomas relacionados con el estrés y la ansiedad han cobrado casi todo el protagonismo.

Por este motivo hoy quiero detenerme en este tema con el propósito de invitarte a que comiences a mirar a tu ansiedad con otros ojos.

Creo que es necesario que tengas en cuenta que la ansiedad no es una enfermedad que haya que combatir luchando contra ella o controlándola. Tan sólo es la consecuencia de un desequilibro que se ha dado en la regulación natural de tu cuerpo.

Esta entrada pretende ser una invitación para que cambies tu mirada hacia tí mism@ y hacia tu ansiedad, y consigas contemplarla como ese lodo que hace posible que una magnífica flor de loto pueda desarrollarse a partir de él en todo su esplendor.

La ansiedad es una llamada de atención de ti mism@ para ti mism@ para decirte que ha llegado el momento de evolucionar. El camino no es eliminar, combatir o controlar eso que sientes, sino aceptar, escuchar y entender para poder transformarla en libertad.

La ansiedad tiene un mensaje para ti. Tan sólo tienes que estar atent@, detenerte y escucharlo, y para ello, una vez más, he de decirte que has de mirar en tu interior para ver si:

  • Quizás te has ido mucho al escudo de tu mente , te has desconectado de tu cuerpo y de tus emociones, y de las pequeñas señales que tu cuerpo ya te estaba emitiendo antes de presentar ansiedad en forma de contracturas, dolores de cabeza, nauseas, colitis, insomnio, irritabilidad…
  • Quizás es el momento de atender tus necesidades tanto físicas como emocionales.
  • Quizás necesitas conectar con lo que sientes y reconocer el poder de tu sensibilidad en lugar de esconderla.

Otro mensaje que te está queriendo mostrar es que ya no te sirve, ni es bueno para ti, continuar con ciertas estrategias de protección que aprendiste para sobrevivir, como:

  • Tu necesidad de tener todo bajo control…
  • Anticiparte a los problemas…
  • Vivir en estado de alerta y con preocupación…
  • Tu autoexigencia y perfeccionismo extremo…
  • La voz tan crítica con la que te hablas…

Así es que si ya tienes síntomas de ansiedad, es importante que comiences un recorrido en este orden:

1.Conecta con tus emociones y permítete sentirlas.

2.Descarga tensiones físicas.

3. Aplica el autocuidado a todos los niveles: nutrición, sueño, ejercicio físico y meditación.

4. Activa tu amor propio y tu autocompasión: Adopta una actitud amable, paciente, comprensiv@ y tolerante con lo que sientes y con lo que te pasa… Trátate con cariño, sobre todo con lo que menos te gusta de tí mism@, esto hará que eso que no te gusta, pierda peso e influencia sobre tí.

5. Deja de culparte, victimizarte y criticarte.

6. Comienza a tomar conciencia de tu contenido mental, y de tus pensamientos irracionales. Darte cuenta de que el mero hecho de pensar algo, no convierte a eso que estás pensando en real, es el proceso que te permite empezar a cuestionar tus propios pensamientos. Este punto es muy importante ya que sobre tus pensamientos has construido todos tus MIEDOS.

7. Una vez identificado en qué se fundamente tu MIEDO, afróntalo.

8. A partir de aquí habrás empezado a conectar con el amor y la sensibilidad que hay en tí y… comenzarás a ser libre .

Los principios de simplicidad en los que se fundamenta la filosofía oriental siempre me parecen adecuados, y en este este contexto de miedo en el que vivimos me parecen una herramienta indispensable.

Hoy quiero que te introduzcas en el Wu Wei del taoísmo: muy resumidamente, el Wu wei es un concepto que propone la «no acción» como forma de enfrentarnos a las situaciones. No significa no hacer nada, sino no forzar los acontecimientos. Tomar una medida es hacer, es cambiar el natural fluir de la vida.

Luchar para que la realidad, nosotr@s mismos, y lo que sentimos sea diferente a lo que es, es lo contrario a lo que hemos de hacer…

Deja de luchar, deja de oponerte, deja de pelearte…

Déjate fluir y deja que la vida fluya

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